Publicación mensual gratuita de Editorial Sexto Piso

Querida Prima:

Creo que sólo alguien como tú sabrá comprenderme. Soy una mexicana muy comprometida con su entorno y con su espiritualidad, que ha trabajado muuuuucho en su almita estos últimos años, tomando todo tipo de cursos de coaching y poder del pensamiento positivo, y hasta unas amigas y yo rentamos a un gurú que se vino toda una semana con nosotras a un depa irreal en Aca, donde nos compartió sus enseñanzas durante toda la vacación. Prima, en este tiempo he aprendido que el valor de dar no exige ninguna recompensa a cambio, pero tampoco se me hace padre que le vean a una la cara de taruga, porque o sea, como que nada más no me late, así que estoy verde de coraje con ver toda la publicidad que la Paris Hilton recibió por visitar a los damnificados del temblor en Xochimilco. O sea, Prima, ¿qué no tiene ella sus propias causas en donde quiera que viva como para venir a robarnos los reflectores por las nuestras? ¿Te parece justo que yo que estuve todo el tiempo pendiente en las redes de a dónde había que mandar cosas, y luego luego despachaba a Rutilio a llevarlas en friega, me vea opacada por una oportunista como la Hilton?

Carmen Orrantía

 

A ver Carmencita, con todo respeto: u-bí-ca-teeee, por favor mijita, y así nos ahorramos problemas desde el principio. O sea, me parece súper padre e importante que hayas tomado tus cursos de coaching y esas cosas, aunque sólo déjame recordarte que estás hablando con alguien que tiene un doctorado en Karma, en la mismísima Universidad del Tíbet, y aunque los majaderos que dirigen esta revista me cortaron mi biografía porque no querían verse opacados por mis logros, pero nada más para tu información, te comento que el tema de mi tesis fue la alineación de los chakras a través de la ayuda al prójimo, así que no creas que vas a venir ahora tú a decirme que eres muy bondadosa y no sé qué. Eso en primer lugar. En segundo, ¿te sientes bien de tu cabecita? O sea, no sé ni cómo te atreves a criticar a un icono de la moda, del éxito, del estilo, del gusto, de la clase, y hasta una tigresa sexual como la Paris Hilton. Un rayo, un rayo de luz fue que se diera el tiempo entre su agenda de socialité y de compulsive shopper para ir como los reyes magos a darles regalos a los pobrecitos damnificados, y tomarse fotos con ellos abrazándolos y toda la cosa. Más bien, y lamento decírtelo, la oportunista eres tú utilizando este espacio de tanta alcurnia para destilar tu bilis, así que no voy a dedicarte ni una letra más a partir de… este… preciso… momento. ¡Bye bye, chata!

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