Publicación mensual gratuita de Editorial Sexto Piso

Querida prima Ignacia:

No sé ni cómo logro escribirte esta carta, pues llevo días bañada en lágrimas, con la respiración entrecortada y el alma hecha un nudo, tras ver el conmovedor video donde Laurita Flores nos comparte la gran pérdida, la irreparable pérdida, que le supuso que su hija se fuera a estudiar la universidad a Austin, Texas. Ay, Laurita, ¡qué daría yo porque me trasplantaran tu dolor al centro de mi corazón, y no tuvieras que ser tú quien vive esta espantosa tragedia!

Prima, aun así, debo confesar que en el fondo me alegró poder conocer esa faceta tan íntima y tan humana de Laurita, pues si no hubiera sufrido un infortunio tan grande, probablemente nos hubiéramos quedado sólo con su imagen glamurosa, y no habríamos tenido la oportunidad de ver a esa mujer tan frágil que yace detrás de la estrella a la que todas admiramos. Si existe un Dios en este cruel mundo, ojalá que pronto pueda estar reunida Laurita con su hija, para que se reestablezca la paz en su corazón frente a tamaña injusticia, y pueda continuar deleitándonos durante muchos años más con sus dotes artísticas.

Atentamente,

Erandi Pineda

 

Amiguis Erandi, ya séeeee, ya séeeeee, ya lo séeeeeeeeee. Creo que tu corazón y el mío son uno solo en el apachurre que nos produce ver a una diosa como Laurita Flores sufriendo de esa manera tan espantosa. Habiendo por el mundo tanta arpía venenosa que sólo se dedica a robarle a una el marido que con tantas dietas y horas en el gimnasio se había podido procurar, ¡y un alma tan pura como Laurita Flores sufre una tragedia de esta magnitud! Pero nooooo, a mí no me engañan, aquí hay gato encerrado porque a ver, dime tú, amiguis Erandi, si tiene algún tipo de lógica que una niña que tiene la oportunidad de crecer admirando a una madre como Laura Flores decida largarse a otro país dizque a estudiar una carrera. Ay, por favor, mejor que nos cuenten una de misterio, porque eso no se lo cree nadie. Yo sé, amiguis Erandi, que seguramente a la hija de Laurita le lavaron el coco unas feminazis de esas pseudo organizaciones de la emancipación de la mujer, que creen que estudiando y trabajando una es más mujer que portando con orgullo el delantal que tan bien nos sienta. O si no, de plano estoy convencida de que se le metió algún tipo de chamuco que le dio estos consejos para convertirla en una de esas mujeres de perdición, que mientras creen que se divierten lo único que están haciendo es ofrecerle su alma al mismísimo Satanás. ¡Animo, amiga Laurita, que hay que confiar en los caminos del Señor, y seguramente después de que la ingrata que tienes por hija se dé cuenta de que no ha nacido todavía el hombre que no tenga malas intenciones, volverá al nido de rodillas, a implorar por tu perdón y tu protección, y pasará el resto de su miserable vida maldiciendo el día en que, como Pedro a Judas, se atrevió a negar frente a todo el mundo a una mujer tan santa como tú, Laurita Flores!

Post Tags
Written by
No comments

LEAVE A COMMENT

*