Publicación mensual gratuita de Editorial Sexto Piso

Estimada Prima Ignacia:

Soy un editor mexicano de viaje de trabajo por Ámsterdam. Imbuido como estoy por el espíritu progresista de los tiempos, renté una bicicleta para mi estancia de unos cuantos días en esta ciudad y también, ni tardo ni perezoso, me metí al primer coffee shop a comprar un toque que más bien parecía una antorcha, pues, como bien sabes, en esta ciudad es absolutamente legal. Entre tanta emoción del viaje y toda la cosa, se me pasó la mano con el toque y me puse hasta el zoquete, estado en el que intenté desplazarme por bicicleta en la ciudad hasta que, evidentemente, fui arrollado por un grupo de jóvenes neonazis que no se paran ni ante indefensos peatones. Desorientado, acudí a buscar protección en la Embajada de México, pero creo que a causa de mis tatuajes ni siquiera algún funcionario de medio pelo se dignó recibirme, y la recepcionista me dijo básicamente que me pusiera un poco de mertiolate y no anduviera de chillón, así que fui abandonado por nuestras autoridades. Aprovechando la cercanía, ¿crees que deba ir a la Corte Internacional de la Haya a presentar una denuncia por el atropello?

Atentamente, Lalo Johnston

 

Ay Lalo, ¿otra vez un mexicano haciendo el papelón en el extranjero? O sea, ¿cuándo vamos a madurar como pueblo, como raza condenada a cuántos siglos más de andar haciendo desfiguros más allá de nuestras fronteras? Déjame contar hasta diez para tratar de seguirte contestando. (Respira, Igni, respira, sujetos como éste tienen justamente lo que se merecen). A ver, Lalito, ora sí. Dime una cosa, sólo porque algo es legal en esos países dizque muy liberales, ¿significa que lo tienes que hacer? Ora que se volvió a poner de moda todo eso de lo de la Kate del Castillo y el Sean Penn, ¿qué no viste que hasta el Chapo dijo en la entrevista que le hicieron que las drogas destruyen? Recapacita, Lalo, se me hace que todavía estás a tiempo. ¿A poco no valoras una buena caminata en el parque, tomando un helado de limón, hablando justamente de chismes de celebridades con una niña bien como una? Aléjate de ese camino, Lalito, o vas a terminar como el columnista de aquí al lado, el Carlos Velázquez, que en todas sus crónicas nada más pone lo mismo de que se drogó mucho y bailó y luego no sé qué. Ahora que vuelvas, llámame, y yo te puedo enseñar unas técnicas para que abandones el camino del mal y te pases al sendero de luz que llevo tantos años de inculcarle a todas mis lectorcitas y lectorcitos por todo el mundo.

Post Tags
Written by
No comments

LEAVE A COMMENT

*