Publicación mensual gratuita de Editorial Sexto Piso

Estimada señora Ignacia,

Soy un joven proveniente de una buena familia, que he sido educado para no ser uno de esos nacos maleducados que abundan por ahí. Desde hace seis meses soy novio de una niña bien que me encantaría que algún día fuera la madre de mis hijos. Como pensamos que había llegado el momento de presentarla a mi familia, el domingo pasado la invité a ver la Eurocopa en nuestra casa, y le pedí que trajera a una prima para acompañarla, para que los chismosos no pudieran andar diciendo sus cosas.

El caso es que antes de que empezara el partido pasaron un resumen de lo mejor de la semana, y los vulgares de los comentaristas se morían de la risa con la escena en la que expulsan a un jugador sueco por echarse un pun a propósito en la cara del rival. Yo me puse todo rojo de la vergüenza y le bajé el volumen a la tele lo más rápido que pude, hasta que me di cuenta de que a Lucy le estaba valiendo la grosería, y hasta estaba muerta de la risa también con su prima. Para no hacer un escándalo ya no dije nada, pero casi no le hablé y le puse caras el resto de la tarde, y ahora no sé qué hacer, porque, o sea, yo pensé que era una niña bien que ni sabía bien lo que era un pun, y ya me di cuenta de que no es lo que yo pensaba. ¿Crees que debo buscar en otro lado a la niña con la que algún día formaré mi familia?

Mariano Arrigunaga

 

Querido Mariano,

Ay ay ay ay, casi ni puedo teclear porque cada vez que vuelvo a leer tu pregunta, que me vuelve a ganar la risa. ¿Un pun? ¿Un pun? ¡¡¡¡¡¿¿¿¿Un puuuuuuuun????!!!! Jajajajajajajaja. Ahora sí te volaste pero como veinte bardas. Creo que ya ni mi abuelita usaba esa palabra. Mira, yo me identifico perfecto con tu tal Lucy porque si algo he sido siempre, incluso ahora que ya paso de ser una señora de las cuatro décadas, es una niña bien, pero en serio no te pases. ¿Qué sigue después, una sábana nupcial para su noche de bodas? Ay, de veras que ustedes los mirreyes salen siempre con unas puntadas que mejor ya ni digo nada.

¡Basta de guasa! Un poco de seriedad que para eso me pagan (¿un pun?, jajajajaja). O sea perdóname pero aquí sí que el problema lo tienes tú y no Lucy. Creo que tienes que aprender a convivir mejor con los fenómenos de la naturaleza. ¿Sí has oído hablar de la urinoterapia, no? Bueno, pues en esa misma línea, te recomiendo que todas las noches, antes de rezar tus oraciones para irte a dormir, intentes envasar una ventosidad, o una flatulencia (¿ves cómo se puede ser una dama respetable y también elegante y moderna a la vez?) en un frasco y lo tapes bien rápido, para que lo dejes fermentándose en tu buró el resto de la noche. Luego, cuando te despiertes cada mañana lo abres y te lo fumas enterito, tratando de que se escape lo menos posible. Vas a ver que con el tiempo te vas a ir a acostumbrando a aceptar la podredumbre que llevas dentro, y con eso vas a ir teniendo menos expectativas de pureza para Lucy, o para cualquier niña que tenga la grandísima suerte de ser la elegida para formar una familia contigo. Y ya si por algo ves que no es lo tuyo, pues entonces buscas por todos los medios convertirte en profesor del Sagrado Corazón o una de esas escuelas, para que puedas identificar a las más mochas entre las mochas, y puedas planear con cuidado un futuro donde juntos se escandalicen cada vez que alguien… jajaja, ¿sí me entiendes, no?

Foto «couple» de Wyatt Fisher @Flickr

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