Publicación mensual gratuita de Editorial Sexto Piso

Estimada señora Ignacia,

Estoy que no puedo más del dolor. Desde su nacimiento, mi marido y yo nos hemos consagrado a darle lo mejor de lo mejor a nuestro hijo Rufino, con la esperanza de que algún día fuera un gran médico, o ingeniero, o ya de perdis un gran publicista. Pero, nooooooo, resulta que la vida nos tenía preparada una jugada muy pero muy chueca. A sus tiernos 18 años, el otro día lo mandamos a comprar unas tortas, y como es un muchacho un poco distraído nos pareció normal que se tardara un poco en llegar, pero no creímos que fuera nada grave. A partir de ahí, comenzó a ausentarse cada vez más seguido, y estaba como ido, como si estuviera en otro lado, hasta que finalmente el otro día nos soltó la bomba: se había unido a la Iglesia de la Cienciología, y nos mostraba orgulloso el contrato por mil millones de años que le hacen firmar a sus miembros. ¡Mil millones de años! Y ahora anda diciendo que si pasa no sé qué pruebas se lo van a llevar a los barcos con los meros meros, y que ni lo andemos cuestionando porque nos desconecta y no nos vuelve a ver, o algo así. ¡Ayuda por favor a una madre desesperada a recuperar a su retoño de las manos de esa secta del mal!

Atentamente,
Mercedes Ordoñez

Mira, Mercedes, te voy a decir una cosa para que nos entendamos: sólo porque soy muy profesional, y porque por desgracia todavía necesito el miserable sueldo que me paga esta revistucha de cuarta, no puedo revelar todavía mis cartas. Paciencia, Ignacia, paciencia. Ooooooooommmm… Ooooooooommmm. ¿Secta del mal? Bueno, nada más te digo que no tienes ni idea de lo que estás hablando, y que si Rufino firmó el contrato de los mil años, es lo mejor que le pudo haber pasado a su almita (o «thetán», en el argot) inmortal, que ya se encuentra en el Puente hacia la felicidad eterna. Pero como seguramente eres de una ignorancia monumental en cuestiones espirituales, te la voy a poner más fácil: ¿tú crees que tú eres más sabia que gente como el Tom Cruise, el John Travolta, el Will Smith o la Kristie Alley? Ja. Nooooo, si de seguro tú también sales en las películas que ellos salen y debes de tener tu mansionsota en El Pedregal, ¿verdad? ¿Pero sabes qué? Que hoy no es tu día de suerte, porque tu carta me puso de mal humor. Al principio como que me diste lastimita y te iba a invitar a una sesión introductoria para ver si tú también querías salvar a tu thetán, pero, como bien dicen, no se le puede dar margaritas a los cerdos, así que más bien me voy a mover con unos contactos para que te declaren Persona Supresiva, y el pobre Rufino no tenga que lidiar nunca más con tus malas vibras, y pueda continuar tranquilo su ascenso por el Puente. Espero que tengas más hijos a los que les quieras tratar de imponer el futuro de sufrimiento y mediocridad que tenías planeado para Rufino, porque por suerte para él, se topó con el camino adecuado, y nunca más tendrá que estar sujeto a influencias malignas de gente como tú. ¡Adiosíiiiiiin!

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