Publicación mensual gratuita de Editorial Sexto Piso

Estimada Ignacia,

Le escribo de mujer a mujer, de madre a madre, de persona decente a persona decente, pues estoy to-tal-men-teeee desesperada y no sé qué hacer. Mi marido y yo siempre hemos procurado darles a nuestros hijos una educación que les permita rechazar las tentaciones y las cosas tan raras que se acostumbran hoy en día. Hasta la fecha, el Señor nos había apoyado con la fe necesaria para que mantuvieran el camino recto. Pero ahora con todo eso del internet, ¡no es fácil ser madre!, y tú lo sabes mejor que nadie, querida prima Ignacia.

Y lo que pasó es que Julito vio el otro día en un portal de noticias que en Estados Unidos ya dejan entrar a los jovencitos y jovencitas degenerados que creen que son del sexo contrario a cualquiera de los dos baños. ¡A cualquiera de los dos baños, prima! Julito nos preguntó a su papá y a mí cómo era posible, y no supimos qué decirle para que no se quedara confundido. Ayúdanos por favor.

Norberta Cepeda

Amiguis Norberta:

Help is on the way! No temas que aquí está la prima Ignacia para apapacharte. O sea, en parte yo también entiendo al pobre Julito: ¿te imaginas si cuando nosotros éramos niñas nos hubieran salido con esas mafufadas de que no hay un sexo fijo y no sé qué? Y mira que aquí entre nos, yo te digo que ya quedan pocos hombres de verdad, de esos que hacen sentir a una mujer que es como su reina, como su mamacita, y que nos consienten y nos aguantan cada vez que nos ponemos chipil. Noooooo, ya no quedan de esos, amiguis Norberta, pero prefiero mil veces hasta a los hombrecillos con los que tenemos que conformarnos cuando nos cansamos de nuestro amigo The Vibrator, if you know what I mean, que esos floripondios confundidos que no saben bien ni para cuál de los dos lados les gusta batear.

Pero mira, el problema es que si le dicen a Julito que va a arder en el infierno y todo eso, como que esa propaganda ya no se la creen tanto los jóvenes de hoy en día, y entonces tu marido y tú corren el riesgo de que la cosa acabe pior. Yo lo que te recomiendo es que le digas que busque en el Face a niños y niñas de su edad que anden en esas ondas, para que él solito se desengañe y vea que son unos losers con bien poquitos amigos, y además todos igual de marginados que ellos, y esa va a ser la mejor prueba que necesita Julito de que andarse cuestionando a la naturaleza siempre acaba requetemal.

Y ya si ves que, Dios no lo quiera, pero la cosa se pone más difícil, ahí yo sí soy muy tradicional y creo que tendrían que llevarlo con uno de esos psiquiatras a la antigüita, los que entienden que esas desviaciones no son otra cosa que una enfermedad, para que pueda curar al pobre Julito, a electroshockazos si es necesario, porque aunque te pudiera quedar un poco turulato después de eso, más vale hijo menso que hijo desviadito, ¿no crees, amiguis?

Foto “Restroom” de mxmstryo @Flickr

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