Publicación mensual gratuita de Editorial Sexto Piso
 

A Publicista del Canal del Congreso

Estimada Sra. Ignacia,

Seré breve. Soy un publicista del Canal del Congreso, y me encuentro muy entristecido al ver el gran interés general que despierta la campaña presidencial de Estados Unidos, y nosotros nada más no logramos levantar el rating de las transmisiones de las sesiones legislativas. Por desgracia, ahora nuestros legisladores son más grisesones, y ya no hacen cosas memorables como cuando Fox se puso las orejas de burro para protestar contra Carlos Salinas, o ni siquiera la sesión del desafuero contra López Obrador, donde el licenciado Memije se sentía como un orador clásico en el Senado de la Roma antigua. Dada nuestra triste realidad, ¿se le ocurre alguna forma de hacer que los televidentes mexicanos le encuentren el lado apasionante a nuestros debates legislativos?

(Espero que comprenda que no puedo darle mi nombre. Por su atención, muchas gracias).

Mi estimado publicista del Canal del Congreso,

Mire, yo por desgracia en eso de la política como que no me siento tan capacitada para opinar, porque lo mío son más bien los asuntos de la vida y del corazón. Pero no se me achicopale, porque por algo soy la prima Ignacia, y aunque no se lo esperaba, sí le puedo dar una respuesta, aunque por un lado distinto del que pensaría.

Híjoles, es que el problema es que, como bien dice, los políticos ya parecen más gerentes de una aseguradora que otra cosa. O sea, yo que estoy siempre al día con las revistas de sociales y de chismes de la farándula, me muero de la risa cuando salen ahí muy emocionados, contándonos que están enamorados y toda la cosa. ¿Sí vio hace poco la portada de la revista ¡Hola! donde salía el senador Javier Lozano presumiendo su nuevo amor con su cara de gremlin enojado, queriéndose hacer el tierno y diciendo cursilerías? O sea, mi vida, ternuritaaaaaaa. Eso para que vean que por malvado que uno haya sido hasta ese momento, siempre puede venir el amor a cambiarnos la vida.

Y ora sí que en cuanto a la parte del rating, lo único que se me ocurre es que organicen un reality show donde la gente pueda votar para expulsar a los legisladores más haraganes. ¿Se los imagina en el confesionario, pidiéndole a los votantes que por favor no los expulsen, para que no pierdan los súper bonos que ellos mismos se aprueban cada poquito tiempo? Yo creo que si lo negocian bien, hasta pueden conseguir que se los conduzca Adela Micha, para darle un toque casi tan emocionante como tenía al principio el Big Brother. Yo no sé si lo va a ver mucha gente, pero a lo mejor pueden conseguir unos buenos anunciantes, y con eso se les puede dar a los expulsados un dinerito para que puedan comenzar su nueva vida. Lo digo para que después no se queden resentidos y se quieran dedicar a la mala vida, cuando gracias al reality show ya hayan perdido la oportunidad de seguir sirviendo a nuestra ilustre patria.

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