Publicación mensual gratuita de Editorial Sexto Piso

Señora doña Ignacia,

una pregunta muy rápida, en el nombre de miles de mujeres que esperamos mes a mes la aparición de su columna, pues se ha convertido en una estrella polar que guía nuestras existencias en todos los sentidos (ya está en trámite ante Gobernación nuestro registro de su Club de Fans oficial): ¿dónde podemos comprar un sombrero tan coqueto como el suyo, y esos guantes como de dominatrix que seguro hacen que los hombres se enloquezcan más por usted cuando les da sus cachetadas con los como picos esos que tienen? Por favor, ¡compártanos su secreto! Queremos ser lo más posible como usted.

Sus fans devotas

Amiguis, después de la estupidez del rarito de la pregunta anterior, you’ve made my day con su pregunta. Gracias. Ustedes son la razón que me hace levantarme todas las mañanas de la cama, darle un buen llegue a mi Rivotril, y prepararme para enfrentar el mundo. A ustedes me debo, porque yo sé que tengo una responsabilidad como modelo a seguir para tantas mujeres que vamos por el mundo luchando contra la tiranía de los machos mal educados y patanes que nos quieren someter. ¡Pero, como dice la Tania Libertad: «Nooooo noooooo, no nos moveraáaaaaaan»! (Ay, ya me hicieron dudar si era la Tania Libertad la que cantaba esa, pero no importa, el chiste es el mensaje).

Pero, mis queridas fans, por mucho que me honren con su mensaje, tampoco soy tan taruga como piensan. O sea, en primer lugar, si quieren hacer su Club de Fans, primero me tienen que pagar los derechos y tienen que ponerse de acuerdo con mi manager sobre las regalías del merchandising y todo eso, ¿o a poco no creen que yo sé que en cuanto salgan a la venta los accesorios para mujer marca Prima Ignacia, todas van a ir corriendo a comprarlos a su centro comercial más cercano? O sea, me encanta ser como su Dios y todo eso, pero business is business, así que, si quieren Ignacia, ¡a pagar primero mis chulitas!

Y o sea, perdónenme pero, ¡hasta creen que les voy a decir dónde compro mi ropa! Mira, no me lo tomen a mal, pero de todas maneras la verdad no creo que les alcance, y mi ropa no es de esas que la piratean en Villa Coapa y toda la cosa, así que ni para que se hacen ilusiones. Mejor nomás inspírense en mi porte y en mi distinción, pero traten de ser ustedes mismas, porque a mí de todas formas no me van a llegar ni a los talones. Y ya para acabar, ni voy a hacer caso a la palabra que no quiero ni volver a leer, la que empieza con «d» y acaba con «x», porque alguien de mi alcurnia ni sabe qué son esas cosas. ¿Saben qué? Pensándolo bien, antes de que hablen con mi representante para el club de fans, le voy a pedir que les haga un estudio socioeconómico, de etiqueta y de buen gusto, porque ora sí que me puede salir más caro el caldo que los frijoles si por andarme queriendo promocionar me acaban asociando con chusma que, o sea, nada que ver conmigo.

Written by
No comments

LEAVE A COMMENT

*