Publicación mensual gratuita de Editorial Sexto Piso

Holaaaaaa a todos mis lectorcitos y lectorcitas, ya saben que me encanta responder a sus preguntas, para compartirles un poco de mi sabiduría en sus viditas (nada más de pensar en ustedes, todos anónimos y perdidos por ahí, me dan mucha mucha ternuritaaaaa, ánimo, mis cositas), pero ahorita voy a tener que usar un poco de mi propio espacio para compartir con ustedes una historia de éxito, para que vean que si quieren salir adelante, no importa lo mucho que los haya perjudicado inicialmente la vida, sí es posible, sólo tienen que desearlo y confiar en el poder del pensamiento positivo.

Bueno, el caso es que no sé si se acuerdan de que el mes pasado me escribió un tipín llamado Manuel Padilla, todo azotadito el pobre porque ya me le iban a dar las gracias por participar en Inglaterra, por la mafufada esa del Brexit, y eso luego de que el desgraciado llevaba más de diez años lavando platos, haciéndole apuestas por encargo a una chinita, y quién sabe qué cosas más que ya mejor ni se atrevió a contar en este espacio, ¡y todo con tal de ver cumplido su sueño de que algún día alguien le dijera: Mister Padilla! (A los que no se acuerdan, lo pueden consultar aquí en la página de internet de este panfletucho de quinta, para que tengan un poquitín de contexto histórico). Yo, oooooooobvio, le di ánimos y le dije que no se preocupara, pero la verdad es que por dentro pensé que al chaparrito ese le quedaban los días contados en la tierra de Her Majesty the Queen.

Híjole, ¡pues no me lo van a creer! El tal Manuelito me mandó un correo todo agradecido, porque ya saben que luego esta gente como que es medio esotérica a lo chafa (no como yo que sí tengo mi doctorado en Karma y tengo mis fotos mirando al horizonte en el Tíbet y toda la cosa), y tiene esas ideas de que todo pasa por algo y no sé qué. Bueno, pues el chiste es que cree que gracias a mi respuesta, algo pasó, y resultó que a los pocos días de recibirla, cuando ya estaba pensando cómo le iba a contar a sus familiares y seres queridos que había fracasado en Inglaterra, ¡que le llega esta carta con el sello oficial y toda la cosa!

Para los que no le entiendan al English, en buena onda métanse a Harmon Hall o algo así, porque yo soy gurú de lifestyle, no traductora, pero como estoy de buen humor se las resumo diciéndoles que al buen Manuelín ya no le van a sacar la roja de Inglaterra. ¡Bravo bravo, Mister Padilla! Por fin cumpliste tu sueño: ¡Enhorabuena!

Pero como yo me debo a mis lectorcitos y lectorcitas, a ustedes les digo que también hay que sacar enseñanzas de todo, así que no se dejen de fijar en la parte en la que la carta le informa a Mister Padilla que tiene que jurar lealtad al Reino Unido y que, básicamente, es un leal súbdito de la reina, o sea, su pelagatos. Se los digo para que también le midan el agua a los camotes y comprendan que por mucho que uno se esfuerce, tampoco un Padilla se va a convertir de la noche a la mañana en el príncipe Carlos ni nada del estilo. Aun así, los dejo con esta historia de superación, para motivarlos a escribirme y buscar mi sabiduría, porque a mí me pagan para aventarles aunque sea un rayito de luz a sus viditas, así que ándenles, anímense, y verán que no se van a arrepentir.

Su prima Ignacia

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Foto de Moyan Brenn «England» @Flickr

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