Publicación mensual gratuita de Editorial Sexto Piso

Gracias por enviarme el video. Puede parecer una tontería pero todavía se me hace difícil estar al teléfono con alguien sin ponerle una imagen. Además, hace ya un tiempo que soy seguidora tuya y me lo merecía. Creo que ha sido un acierto el azul turquesa como fondo, te ayuda a resaltar los ojos rosados y el chaleco a cuadros en tonalidades marrón que llevas, es muy elegante. Pero no entiendo por qué caminas tan deprisa murmurando: «¡Dios mío, Dios mío! ¡Qué tarde voy a llegar!» y sacando cada poco tu reloj del bolsillo y apurando todavía más el paso. Debes estar muy ocupado. Son los tiempos que corren, claro, aunque en tu caso, el detalle vintage del reloj de bolsillo te da un aire m.s sosegado. Al menos no te apremia con los segundos que pasan, ni te da instrucciones. Bueno, puede que algo sí porque es mirarlo y acelerarte.

Espera, espera un poco, que ahora no tengo mucha cobertura y cuesta seguirte a tanta velocidad. Apenas te oigo, ¿tú me oyes? ¿Sí? Pues entonces te cuento.

Me bajé las películas que colgaste y las he visto. Oye, no sabía que existían películas en blanco y negro, y todavía lo que es más fuerte, no hablan, tienes que leerlo todo, aunque tampoco es mucho.

La primera que he visto es Number, Please?, la que interpreta Harold Lloyd, Mildred Davis y… ahora no me acuerdo. Sí recuerdo que es de 1920, porque me impactó mucho. Es raro verla as., sin color y muda, pero se entiende todo, como si hablaran. Además, una de las escenas más divertidas es la de cuando Lloyd compitiendo con el nuevo novio de su exnovia, va a un hotel para telefonear. ¿Te acuerdas? Ella va a subir en un globo con el primero que consiga la autorización de su madre para poder hacerlo. El novio se va en su coche a casa de la madre y Lloyd decide ir a un hotel cercano para telefonearle. En teoría él tenía las de ganar, pero el hall del hotel es un hervidero de gente que quiere utilizar los dos anuarios que hay para consultar los números de los abonados y los tres teléfonos públicos. La lucha por los teléfonos está llena de gags cómicos, como cuando consigue entrar en el cubículo para telefonear y las chicas de la centralita están de conversación y no tienen ganas de atenderle. O cuando en vez de conectarle con la madre de Mildred lo ponen al habla con otras personas produciéndose situaciones comprometidas. Pero, fíjate que parece que antes, en el principio del teléfono, era así.

Me he documentado oye, y, ¿sabías que cuando se estrenó la película, la American Telephone and Telegraph Company intentó que cortaran todas esas secuencias burlonas? Afortunadamente no lo consiguieron, pero también hay que entenderlos. Verás, llevaban diez años con una publicidad que tenía de eslóganes frases como: Telephoning Against Time, The Instantaneous Answer, Saves Time and Steps o The Eficient Minute.

Está claro que eran eso, eslóganes, porque al pobre Lloyd el teléfono no le ayudó ni a ganar tiempo ni a quedarse con la chica.

¡Uy! ¡Dios mío, Dios mío! ¡Qué tarde voy a llegar! Uf, ¡pero si hablo ya como tú! No tengo tiempo ahora de explicarte la segunda que pude ver, The Cameraman con Buster Keaton. La escena del teléfono era también muy divertida y… por cierto, tampoco gana tiempo, es hilarante.

Oye, que tengo que dejarte, ¡qué tarde voy a llegar!

¿Te llamo luego?

Carmen Pardo

Carmen Pardo

Post Tags
Written by
No comments

LEAVE A COMMENT

*