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Belleza | Federico Navarrete

El racismo mexicano del siglo XXI es decididamente superficial: una cuestión de color de piel, de cabello y de ojos. En nuestra vida social las mexicanas y los mexicanos nos colocamos continuamente, y somos colocados por los demás, en una escala cromática que asocia la blancura, natural o artificial, con la belleza y el privilegio, el poder y la riqueza y su «contrario», es decir, la piel morena, con la fealdad, la marginalidad y la pobreza. Esta pirámide de fenotipos, siempre más estrecha y competida en la punta y más ancha y despreciada en la parte baja, nos permite determinar, de manera casi automática, quiénes merecen nuestra admiración y envidia y quiénes nuestro desprecio o lástima.

La jerarquización de los colores demanda un constante esfuerzo de transformación y ascenso, pues nadie quiere creerse feo. La próspera industria de los tintes de pelo, de las cremas blanqueadoras y de la cirugía plástica alimenta y lucra con esta definición racializada de la belleza. Casi todos nuestros productos de consumo ofrecen blancura por medio de la magia de la publicidad: si bebo este ron seré como las modelos que lo degustan en los anuncios, si manejo este coche pareceré más «blanquito». Sin embargo, como propone la socióloga Mónica Moreno Figueroa en sus estudios sobre los ideales de belleza de las mujeres mestizas mexicanas, nuestra posición en esta gradación siempre es precaria.1 Por más que nos esforcemos en blanquearnos, nunca faltará alguien que sea, o se crea, más blanco o más privilegiado y que esté dispuesto a rebajarnos un escalón (tal vez con un refrán como «La mona aunque se vista de seda, mona se queda…»); así como nosotros tampoco podremos algún día resistirnos a menospreciar a quienes están debajo de nosotros.

Las personas entrevistadas por Moreno viven el racismo como una mezcla de resentimiento por las humillaciones recibidas y de culpa por las ofensas cometidas. Una de ellas contaba:

No tengo fotografías mías de cuando nací, porque nací negra. Eso es lo que me cuentan mis papás: «Naciste tan negra, tan prieta, que no te tomamos fotos. Preferimos esperar, porque también naciste un poco feíta, y negra, por eso esperamos a que crecieras un poquito hasta que mejoraste y cambiaste». Y la otra cosa que quiero decir, porque la hice, es que una vez, creo que fue en un aeropuerto, vi a un tipo negro que sudaba, mucho. ¿Y sabes qué pensé de inmediato? Algo así como «Va a ensuciar su camisa». Te juro que parecía que la iba a manchar. Entonces de repente me sorprendí a mí misma, pero fue sólo un pensamiento, ni lo dije siquiera. Ya sé que es algo horrible, pero eso pensé.2

Como explica la propia Moreno, este racismo cotidiano es más implacable porque ni siquiera lo reconocemos como parte de un sistema social discriminatorio, sustentado por los medios de comunicación y la publicidad, anclado en las representaciones de la cultura de consumo global. En cambio, lo vivimos como una falla personal y como una vergüenza íntima, lo que afecta constantemente a nuestra propia imagen y pone en entredicho de manera continua la imagen que tenemos de nosotros mismos.

Vistos desde esta perspectiva, los onerosos despliegues de glamur de nuestra aún «primera dama», Angélica Rivera, apuntalados por un uso desmedido de cosméticos para blanquearse y un derroche en desplegados publicitarios, provocan más lástima que escándalo: son testimonio conmovedor de su desesperada necesidad de mantenerse a toda costa en la primera posición de la pirámide cromática y social que tanto trabajo le costó ascender.3

  1. Ver Moreno Figueroa, Mónica, «Racismo y belleza», videoclip en El Colegio de México, YouTube, 9 de julio de 2015. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=A9zAsou7Id0, y también Moreno Figueroa, Mónica G., «Distributed intensities: Whiteness, Mestizaje and the Logics of Mexican racism», en Ethnicities, 2010, vol. 10, n.o 3, pp. 387-401.
  2. Moreno Figueroa, Mónica , «Distributed intensities: Whiteness, mestizaje and the logics of Mexican racism», en Ethnicities, 2010, vol. 10, n.o 3, pp. 387-401, 396.
  3. Ver los resultados para «Angélica Rivera, primera dama de México», en Hola México [en línea]. Disponible en: http://mx. hola.com/tags/ angelica-rivera/.

Ilustración de Elian Tuya

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