Publicación mensual gratuita de Editorial Sexto Piso
Carlos Velazquez posa para una foto  en la 28 Feria Internacional del Libro Guadalajara, Guadalajara, Mexico, Viernes 5 de Diciembre , 2014. ( © FIL/Bernardo De Niz)

Psycho Killer

Para Ligia Urroz Dónde está la Generación Trainspotting, era la duda que asaltaba. Más que el Foro Sol, aquello parecía el patio de una prisión para los escasos valientes que aguardábamos a Iggy Pop. Estábamos rodeados por un ejercito de metaleros. 62 mil orcos en una orgía masiva de cerveza caliente. Los fans de Iggy sobrábamos. Lo profetizado por las redes sociales se había materializado. La Generación Trainspotting hizo su berrinche. Prefirieron

Me costó casi diez segundos reconocer que se trataba de un techo. Estaba tirado en el piso. Cuan largo soy. Lo primero que pensé fue: Carlos, ya tienes 37 años. Eres un padre de familia. Ya no puedes seguir perpetrando este tipo de osos. Me sentía Casper al final de Kids. Jesus, what happened. Me encontraba en un baño. Revisé mi bolsillo izquierdo. Celular sin extraviar. ¿Mi cartera? No me

El museo del Grammy en Los Ángeles es un sitio alucinante. Sus exposiciones permanentes te vuelan la cabeza. Un elevador te deposita en el último piso. Comienza entonces el descenso por varias décadas de la historia del rock. Una visita no alcanza para escrutar toda la memorabilia envitrinada. Te salen al paso objetos entrañables, como la chaqueta roja que porta Michael Jackson en el video de «Thriller». Para celebrar los

El día que vi llorar a Lars Ulrich en el documental Some Kind of Monster murió una parte de mí. No era necesario. Maldito ocaso de los ídolos. Charly García golpea periodistas, se tira de un noveno piso hacia una piscina, entra y sale del psiquiátrico, y Metallica protagoniza una telenovela sobre lo duro que es administrar su inmensa fortuna y la marca registrada que es su nombre. Pinches rockstars,

A la cocaína le decíamos la «soda». Y a Horacles: «don Sodo» o «Sodasio». Lo conocí en el 95. Mis putos golden years. Que de dorado no poseían nada. Hacia el último semestre de prepa decidí que no ingresaría en la universidad. Lo único que me interesaba en aquella época era la inminente salida del Mellon Collie and The Infinite Sadness de los Smashing Pumpkins. Aunque el compacto ya había

Nuestra generación no aprendió nada de Mi pobre angelito 2. Viajar en diciembre es una calamidad. Pero quién puede quedarse a cantar el jingle bells, jingle bells rock, cargar los peregrinos o inyectarle metadona a un pavo, si Joe Bonamassa se presenta en el Dolby Theatre. Ni el pinche Kevin McCallister. Todo comenzó con una llamada de don Cheto, mi díler de boletos. I got tickets for the secon night. In

LOVERS, NELS CLINE Desde que Nels Cline ingresó a Wilco en el álbum A Ghost is Born expandió el sonido de la banda hasta situarlos niveles más allá de la ya manida categoría alt country. Su fama como músico avant-garde lo precedía. Y aunque en su carrera como solista abunda el material experimental, con Lovers encendió de nuevo una flama que parecía se había agotado en la música contemporánea: el jazz

Soy fan de Sonic Youth. Pero Wenceslao Bruciaga me supera. No existe mayor muestra de admiración e incondicionalidad que tatuarte el nombre del objeto de tu adoración. Se necesita mucha convicción para rayarte el nombre de una banda. Ocurre que un día te gusta un grupo y al día siguiente no. O no con la misma intensidad. Es un compromiso inextricable. Más extremo que el matrimonio. Porque del cónyuge te