Publicación mensual gratuita de Editorial Sexto Piso
Carlos Velazquez posa para una foto  en la 28 Feria Internacional del Libro Guadalajara, Guadalajara, Mexico, Viernes 5 de Diciembre , 2014. ( © FIL/Bernardo De Niz)

Psycho Killer

Nunca te declares fan número uno de una banda, no importa cuánto la ames, siempre existirá alguien que le profese más fervor que tú. Me sentí muy chingón al ingresar al Hollywood Forever Cementery. Había salido de mi departamento hacia el aeropuerto veinticuatro horas antes. Abordé un vuelo Torreón-Tijuana. Crucé la frontera a la mañana siguiente por el Chaparral. Por una deformación académica, siempre que piso San Diego tarareo mentalmente «Contrabando

Por Carlos Velázquez Estaba cantadísimo que me perdería a Marky Ramone. Atravesaba por uno de esos vacíos económicos producto de mi estilo de vida. No tenía un peso. Le debía a todo mundo. Y quería llorar. Era lo más cerca que estaría nunca de un Ramone. Marky se presentaría en Monterrey. A cuatro horas en autobús desde mi casa, tres y media en coche, treinta minutos en avión. En mi fuero

Por Carlos Velázquez Para Vicky Sánchez Gómez y Daniel Sotelo, por la hospitalidad El aeropuerto de la CDMX parecía una convención anual de imitadores de Amanda Miguel. Una horda de metaleros, de negros, greñudos y con sobrepeso unos, obesidad 3 el resto y obesidad mórbida unos cuantos elegidos, se daban cita en ex Mancera City para el acontecimiento heavy del año: el Hell & Heaven. Yo obedecía al llamado de la Bestia.

Por Carlos Velázquez Mientras me chingaba unos tacos en Los Parados guaché un convoy de tráilers con sendos cargamentos de queso atravesar Baja California. Achingá, ¿se recrudeció la guerra?, me pregunté. El roquefort, el parmesano y el manchego han causado más problemas con los franceses que el conflicto Florence Cassez. Ni pedo, me dije, tendremos otra novela de Volpi. Días después me enteré de que David Byrne y Beck darían conciertos

Por Carlos Velázquez —Tu compa es díler, me preguntó. —No, respondí. —Entonces por qué todos los saludan. Segundos después surgió de los altavoces «Walk the Night» de los Skatt Brothers. Era una advertencia. Una amenaza. De que caminaríamos la noche, la taladraríamos. La picaríamos como si de una piedra de cocaína se tratara. En compañía de Queens of the Stone Age. Ultimátum que después refrendaría Josh Homme con sus propias palabras. Dos horas antes, para

Por Carlos Velázquez Hace unos meses OK Computer cumplió veinte años. En su momento la efeméride no me estremeció. Pero este 2018 me ha agarrado escuchando obsesivamente la rola «The tourist». Y ha lanzado a mi memoria a una regresión emocional. Qué hacía en el 97. Quién era yo. Y dónde estaba cuando el disco salió. La Generación X agonizaba. Y aunque había discos enormes, The Mellon Collie & The Infinite Sadness

Give me some «White light/White heat». Philip Seymour Hoffman como Lester Bangs en Almost Famous   Lou Reed rige, ha regido y seguirá rigiendo siempre mi existencia. Desde antes de Trainspotting. En 1995, cuando como afirma Legs McNeil «todo mundo se había convertido en víctima», ahorré, robé y mendigué hasta la humillación para comprarme el box set de The Velvet Underground. Pobre de mi abuela, le pido perdón hasta donde se encuentre por

Soy especialista en abrir el hocico en el peor momento. Odio llegar tarde al cine, a las gorditas (se acaban las de prensado), y por supuesto detesto con el alma caer tarde a los conciertos. Por lo que no entiendo a mi puto cerebro. Hora y media antes de que The National subiera al escenario profería que no sería mala idea meterse un ácido. Wrong move. Mis palabras apretaron todos