Publicación mensual gratuita de Editorial Sexto Piso

Ficción

Guirnalda Tiene el corazón roto y luego su madre muere, así que D y F se la llevan de fin de semana. El lugar de vacaciones es un panal. Por la noche, las abejas avanzan en chorro por las calles. Abejas apretándose, zumbando, relucientes y deseosas; abejas que dan bandazos como marineros; abejas que se lamen entre ellas la malta de

Los cuentos del inspector Fujita Hiro Inamoto escruta la gruesa cuartilla de papel tela como si pudiera encontrar allí la explicación, unas cuantas palabras ocultas junto a la marca de agua, quizá, o cualquier otro indicio, lo que sea, pero lo único que hay es el título del cuento y la primera frase, que su autor, Kenji Fujita, ni siquiera tuvo

…Pero, luego de lo que te acabo de confesar, querido compañero de milicia, debo explicarte que estoy convencido, con perdón de Puercoespín y Perezvón, de que el deseo al que aspiro por encima de todo es tener un perro saluki, la única raza aceptada como sagrada en el Islam. El perro que no es perro sino un Regalo de Dios,

Puede imaginarse que a base de los desnudos esqueletos de las ballenas llevadas a tierra podrían deducirse veraces elementos para la reconstrucción de su verdadera forma, pero esto no es así, en modo alguno. Porque una de las cosas más curiosas acerca de este leviatán es que su esqueleto procura escasas ideas acerca de su forma general. Herman Melville, Moby Dick,

I Si entiendo correctamente la idea, la revista Bazar nos invitó a varias personas a escribir sobre el tema enunciado en el título. Se refiere al cambio en mi trayectoria vital que haya posteriormente producido el evento más importante de mi carrera. Pero también implica —quizá sin intención alguna— que ese punto de inflexión en sí mismo fue el causante de

Érase una vez un comerciante, un hombre blanco en la tienda allí por la Res, que era tan bueno engañando a los Indios que ya hasta estaban un poquito orgullosos de él. Un buen día un Indio se acercó a la caja y le dijo al comerciante: «Así que tú eres el genio del engaño… Pues mira, ése de allá