Publicación mensual gratuita de Editorial Sexto Piso

Poesía

* * * «no le llames por su nombre» la tarde se arrollaba de gris cuando me interné en la bodega «tendrás la tentación de dejarte seducir por su fealdad» en el suelo se repartía estropeada la luz: señal de que el otro extremo de la bodega estaba abierto y los telones (pesados pliegos de lino blanco) se sucedían por cientos

El pájaro como el hombre es un eucarionte El pájaro como el hombre es un metazoo El pájaro como el hombre es un tetrápodo El pájaro como el hombre es un amniota El pájaro como el hombre es un vertebrado El pájaro dicho también * * * dviga avis ornis ave àe avicelus aucellus oisel aucèl aucéu aceddu ausèth ocell ocellu oxellu uccello utschi usél lind lindu lod’de

¡Salve! «Si las cosas te van bien, despierta del sueño». En la fachada del Palazzo Bocchi, entre versos de Horacio en latín y citas de la Biblia en hebreo grabadas en la piedra, veo pintado este aviso. ¿Estoy despierto? ¡Sí! Y ya fuera del Hotel Bologna de la Gare. Solamente son verdaderos los pensamientos que no se comprenden a sí mismos. ¡Salve! Sólo amar a las desconocidas. Aquí caminan bajo los

Escribir, Me exististe no debería ser una traducción a tientas. Porque no hay secuela para el pasaje cuando veo —como tú no podrías nunca más ser revelada— me ves como yo no podría nunca más ser revelado. Donde ahora estoy ante los tronos de la gloria, la escritura debe permanecer oculta. ¿Dónde, sino en la enunciación misma? El sueño bastó, asumiste el riesgo, a pesar de que no hallaste un diseño resistente. La casi subsistencia de lo posible: ¿quién vivió alguna vez de

La madre es la gran noche Aquí el tiempo está atado con camisa de fuerza: es viento sometido que escribe el mismo nombre con tiza sobre un muro. Todo es adentro aquí, en este gran vientre lleno de hombres sin madre. La madre es la gran noche. La madre es nuestro grito. La madre es cada dosis de trifluoperazina que llena de saliva nuestros labios. Cuando acerco mi oído

Sé una cazadora de luz. Siente tu canción hasta el fondo de tu vientre…, me decía. También conquisto cada hora y cosecho mis campos: tu rostro variable, uno tras otro — acompaño la tierra y su lección de penumbra. * * * El mar abierto está aquí, en el horizonte de un día ardiente: camino por las pendientes doradas de las seis de la tarde, envuelvo mis frases en tu calor, cada

I. el baile de los espíritus, el movimiento de los simulacros, una ola aérea, la aparición del perro, es la tramposa mecánica tras la escena o bajo la escalera la que actúa en sordina, o bien el ojo de aquel que se desplaza para ver lo que nunca está en su lugar, entre dos aguas o dos baldosas, ese animal quieto

Delfín Los griegos pensaban que los delfines habían sido hombres una vez. El delfín chino de río era una diosa. Los científicos nos dicen que si reordenamos algunos de nuestros genes nos convertiríamos en delfines. ¡Eso sí que sería progresar! Kelp Qué fácil es perderse en un bosque de kelp. Entre las grandes láminas frondosas, la luz del sol traspasa la superficie del agua; los nutrientes llevan la vida allí donde solo habría un