Publicación mensual gratuita de Editorial Sexto Piso

Poesía

Nos están desapareciendo, silenciando borrando Que si nos han precarizado, Que si nos han reducido, austerizado, minimizado Que si queremos regenerar Que si nos exotizan Que si nos apropian Pero nos están matando Que si nos están minorizando, Que si hay que hacerlo por amor al arte—pero hay amores que matan Que si nos monolingüizan Que si nos monocultivan Que si nos han pestisuicidado Pero nos están matando Que si nos quieren domesticar Que

Es martes, pienso.   He pensando tantas veces en que es martes. Seguro hasta he intentado que un martes sea martes, que suceda martes. Lo que sea que eso signifique. Que cuando me pregunten qué día es hoy, yo conteste: martes. Le he preguntado: ¿por qué eres martes, martes? ¿Qué quieres, martes? Por qué no lunes o domingo. ¿Qué te vuelve hoy y no ser después

Podemos decir que hay algo como un aspecto inapropiado de la cosa en el que todo parece converger en el instante en que miramos. Y, sin duda, al principio será muy tentador creer por un momento que la cosa ha comenzado a vivir en el instante en que la miramos. Esto es falso. Habríamos caído accidentalmente en el juego de creer que

Perros. Perros en la cabeza. Perros afuera. Perros. En la boca devoran carne. Perros. En la cabeza Giran y gritan. Perros. En la cabeza no Descansan la cabeza. Perros. Giran y perros hurgan y Perros cuidan. Perros en la cabeza comen. No hay Silencio. Perros gritan. Perros gruñen. Perros Amenazan. Gruñen. La cabeza en los hocicos. Presionan La cabeza sueltan la cabeza presionan la cabeza no sueltan La

A mi diestra Creemos todos en un Dios pero lo que ocurre no tiene nombre Estamos como ebrios frente a la noche – uno de nosotros fija demasiado tiempo su sueño y se vuelve ciego otro venda su vida herida un tercero protege la figura de cera de una muerta contra la mañana que pasa por encima de los techos en un tonel de fuego Es un nuevo día ensordecedor que excita la crueldad Un ángel caído vela a mi

* Con perdón del grafómano Salvador Elizondo.

I. Quisiera conquistar la primera persona tallando la ilusión de un ser que me contiene, insistencia de árbol joven en la lentitud con que construye su cuerpo abriendo el espacio eligiendo la forma del tronco, la futura resina de sus ramas. Aun anclado en un lugar que no le nombra, tiene mundos por decir. Lo grita por debajo y algo ocurre en la acidez de la tierra, se descolocan corredores de piedra y lombrices, entienden la liviandad de la lucha cuando

Ocupáis tres asientos frente a mí en el autobús que se desplaza desde nuestro barrio alejado del centro al centro; al centro de nuestra localidad minúscula, entiéndase, no al centro de las cosas, no a la esencia misma ni a la materia nuclear donde la vida bang donde la vida se expande y obedece a todos los fenómenos —etcétera— que dicta la astrofísica. Lo proclaman las asignaturas que rodeábamos porque éramos