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Descubren científicos de la Universidad de Pennsylvania la existencia del Cromosoma M, responsable del comportamiento exuberante de los Mirreyes mexicanos

SEXTO PISO TIMES

Noticias que de tan falsas… podrían ser verdaderas

«Aún es muy pronto para saber si debemos considerarlos una especie distinta»: Dr. Robert Mularkey

Pasmados ante la proliferación de noticias y videos donde los hijos de prominentes políticos y empresarios mexicanos exhibían un comportamiento violento, cruel, prepotente, sádico, altivo y una serie más de adjetivos que por cuestiones de espacio debieron ahorrarse, un grupo de científicos de la Universidad de Pennsylvania se dio a la tarea de estudiarlos a la luz de las nuevas teorías de la genética, en busca de algún hallazgo que permitiera comprender su comportamiento. El líder del equipo, el doctor Robert Mularkey, quien además de un doctorado en Genética en el mit cuenta con uno en Historia por la Universidad de Duke, explicó en entrevista exclusiva a Sexto Piso Times uno de los puntos de partida de su investigación: «Así como durante la Colonia los sacerdotes españoles libraron encarnizadas batallas teológicas para determinar si acaso los indígenas tenían alma, y por ende eran sujetos a ser evangelizados, un grupo de colegas y yo comenzamos a preguntarnos si estos jóvenes —que en el transcurso de la investigación supimos eran conocidos como Mirreyes— pertenecían a la especie humana, o si deberían ser considerados, desde el punto de vista científico, como una anomalía evolutiva que debiera estudiarse por separado».

Dadas las evidentes complicaciones para obtener especímenes con los cuales realizar el estudio, el Dr. Mularkey y su equipo, en aras de la investigación científica, decidieron engañar a un grupo piloto de Mirreyes de Las Lomas, invitándolos a través de unas guapas edecanes a un laboratorio disfrazado de Party Bus, donde les ofrecieron la compañía de las edecanes, y mucho alcohol y cocaína para que entraran en confianza. Posteriormente, los Mirreyes aceptaron participar en la investigación, bajo la promesa de que una vez publicada los llevarían en un viaje con todos los gastos pagados a presenciar el próximo Super Bowl desde un palco de lujo.

Luego de estudiar minuciosamente su ADN, los científicos encontraron pruebas irrefutables para aseverar que los Mirreyes son los exclusivos portadores de un cromosoma recién descubierto, bautizado como el Cromosoma M, al cual pueden achacársele las principales características que definen a esta particular subespecie. «El fenotipo promedio de los portadores del Cromosoma M», explicó el Dr. Mularkey, «revela una propensión a mostrar en exceso los dientes frontales, contrayendo el labio superior por encima como en una mueca de repulsión ontológica, acompañada de una ligera deformación en las cuerdas vocales, misma que confiere al dialecto de estos jóvenes la tendencia a alargar en exceso la última vocal de cada palabra que pronuncian». Asimismo, reveló el estudio, el Cromosoma M los hace propensos a mostrar desde muy jóvenes unas papadas muy abultadas, lo cual explica la tendencia a utilizar vistosas camisas de diseñador, para intentar desviar la atención sobre este pequeño defecto evolutivo.

En términos conductuales-cognitivos, el estudio arrojó una capacidad lingüística un tanto limitada, razón por la cual los Mirreyes se expresan con frases breves, plagadas de muletillas, que por razones relacionadas con la teoría darwiniana de la selección natural comúnmente incluyen el apelativo «mi papá» (o cualquiera de sus variantes), pues esta misma limitación les confiere una cierta fragilidad psicológica, que procuran compensar reforzando socialmente su vínculo con lo que Freud llamó el macho de la horda primordial. Por último, se corroboró la intuición relativa a que el Cromosoma M se vincula con aires de superioridad social, a menudo expresados mediante el desprecio hacia las personas de raza, sexualidad o género distintos. Si bien las razones para este comportamiento serán motivo de estudios posteriores, fuentes extraoficiales confirmaron la hipótesis de que la primera mutación que dio origen al Cromosoma M, es decir, el Mirrey primigenio, fue una especie de Buda al que le causó un enorme sufrimiento darse cuenta de que no todo el resto de la especie humana era exactamente igual a él, por lo cual desarrolló el aparato defensivo que, sin saberlo, endilgaría a generación tras generación de Mirreyes sucesivos.

Se supo también que el Dr. Mularkey ha sido contactado por legisladores mexicanos, para conocer a fondo su teoría y analizar las implicaciones político-jurídicas que, naturalmente, habrían de desprenderse de tan sorprendente hallazgo.

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