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El buzón de la prima Ignacia

Estimada prima Ignacia, Perdóname que te escriba nuevamente, pero las veces anteriores tus consejos realmente me han salvado la vida, así que recurro a ti nuevamente, desesperado, en busca de ayuda. Fíjate que como te he comentado anteriormente, vivo en Londres, y la verdad me ha costado mucho trabajo adaptarme y que me acepten en este país, pero ahora he logrado realizar mis objetivos y me siento como una persona plena. Y, claro, como a todo el mundo, me gusta

Prima, estoy tan encabronado que ni los lonches ni los burritos de yelera ni los tortillones que me comí en serie me quitan el coraje. O sea, en serio, no se vale. ¿Viste que conté en mi magistral crónica del concierto de Wilco (sí, la misma que aparece en este número de esta pinche revista de mierda en la cual soy de lejos, junto contigo, la mejor pluma) que antes del concierto me encontré a Pat Sansone, su guitarrista, deambulando por

Prima: Voy a ir al grano: soy una exitosa conductora de radio y televisión, a la que en mala hora se le ocurrió invitar a tener una sección en uno de mis programas a un joven talentoso, simpático, guapo, inteligente y demás, que oooooooobviamente, me opacó desde el día en que puso un mugre pie en mi cabina de transmisión. Y lo peor es que me levantó el rating de mi programa y ahora los dueños del grupo multimedios para

Querida prima Ignacia: No sé ni cómo logro escribirte esta carta, pues llevo días bañada en lágrimas, con la respiración entrecortada y el alma hecha un nudo, tras ver el conmovedor video donde Laurita Flores nos comparte la gran pérdida, la irreparable pérdida, que le supuso que su hija se fuera a estudiar la universidad a Austin, Texas. Ay, Laurita, ¡qué daría yo porque me trasplantaran tu dolor al centro de mi corazón, y no tuvieras que ser tú quien vive

Querida prima, Soy una actriz y modelo mexicana que se vino a probar suerte a Hollywood. Aunque mi representante dice que es cuestión de tiempo para que me consiga la oportunidad que me abra las puertas del estrellato, la verdad es que hasta ahorita me he mantenido trabajando como mesera y niñera y lo que se pueda. Y pues lo que te quería contar es que compré unos productos holísticos en Goop, la página de wellness de Gwyneth Paltrow, y uno

Estimada prima Ignacia, Soy un empresario de mediana edad y gustos diversos, que para nada es cuadrado, sino que me gusta abrirme a todo tipo de experiencias, culturas y formas de pensar. Sin embargo, llega un punto en la vida de todo hombre que se respete en el que debe decir enough is enough, y por eso acudo a ti en busca de consejo. A pesar de que ya estás entrada en años, una niña bien se convierte en una esposa

Apreciada señora Ignacia, Soy un editor de origen colombiano, que reservará su identidad por motivos profesionales, pero aún así quisiera exponerle mi dilema. Fíjese que acudí hace poco con un amigo a un festival de música en un pequeño pueblo de Holanda, ubicado en un bosque idílico, con un lago a un costado de los escenarios. El caso es que la primera noche ingerimos MDMA, y a causa de mi naturaleza indomable, me negué a escuchar las advertencias del dealer, quien

Estimada prima Ignacia, Como recordarás, el número pasado te escribieron mis ahora ex colegas El Señor Cerdo y Johnny Raudo, para quejarse de su intempestivo despido por parte de esta lamentable publicación. Apegándote como siempre a tus principios y a tus convicciones, te pusiste de su lado para denunciar el atropello del que habían sido objeto. Pues bien, ahora yo te escribo para quejarme igualmente, pues he también sido dejado de lado sin mayor explicación, sólo que a mí la puñalada