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El buzón de la prima Ignacia

Señora Ignacia, Soy un joven egresado de ingeniería en sistemas, con un MBA en una prestigiosa universidad gringa, y desde hace un par de años me mudé a San Francisco, donde tengo un súper trabajo en una start-up tecnológica. Pero la verdad es que estoy un poco decepcionado, porque yo pensé que aquí iba a recuperar los años perdidos estudiando y que las gringuitas me iban a llover por montones, pero entre los horarios de mi chamba, y que aquí predominan

Querida prima Ignacia: Me encuentro en un estado de gran confusión espiritual, y creo que sólo tú podrás ayudarme. O sea es que, mira, a mí me da mucha flojera leer el periódico y cosas así, pero como también me gusta estar más o menos enterado, pues muchas veces veo los programas de la mañana que son como que entre noticias y entretenimiento, y así me doy una buena embarrada de lo que pasa. Y me acuerdo que hace un tiempo

Hola prima, hace mucho que no te escribo, pero ya sabes que luego la vida es como un perro que se muerde la cola, así que otra vez me encuentro en el mismo dilema de todos los años. Fíjate que cada año acudo con mis amigos de Editorial Sexto Piso a la Feria del Libro de Guadalajara, y siempre es el mismo cuento: estudio con mucho cuidado el programa de la feria, me hago mi calendario chingón de las presentaciones a

Hola amiguis Igni, ¿cómo estás? Espero que bañada de luz en todos los rinconcitos de tu vida. Te escribo porque el otro día estaba leyendo en la Muy Interesante que un señor que como que había estudiado mucho en unas universidades muy forofas decía que en unos poquitos años ya iba a haber unos cyborgs que pudieran hacer todo el trabajo por los humanos, y que entonces ya nada más nosotros podíamos dedicarnos al ocio. Al principio me asusté, porque ni

Prima: Estoy un poco preocupado porque mi fama de bad boy de las letras mexicanas se encuentra seriamente amenazada. Fíjate que en el concierto de The Who, como lo cuento en mi columna de aquí junto, un vato se me puso al pedo y le tuve que sorrajar unos buenos chingadazos en la cara. Prima, mi velocidad está intacta, porque le conecté dos buenas combinaciones de uno-dos, pero la verdad no lo moví ni medio centímetro. Peor. Incluso luego siguió viendo

Querida prima Ignacia: Fíjate que el otro día iba a una cita de trabajo en Las Lomas, y al bajarme del pesero para cruzar Palmas y agarrar Monte Líbano, como el semáforo estaba en rojo, saqué la libreta donde llevaba apuntada la dirección para corroborar el número, y la verdad se me hizo fácil mirar de reojo para pasar entre dos coches. De pronto, pum, me di tal madrazo que empecé a ver todo negro, y aunque me tardé un poco

Querida Prima, perdona que te hable así, con tanta confianza, pero no sé, hay algo en ti, algo en tu sabiduría que me hace pensar que somos soul mates. Tengo un serio dilema y creo que sólo tú puedes ayudarme: acabo de iniciar mi carrera literaria y todo parece indicar que voy tendido en una carrera pavimentada rumbo a ser The Next Big Thing en las letras mexicanas. Pero como tú bien sabes, toda gran obra necesita de un gran nombre

Estimada Sra. Ignacia, Seré breve. Soy un publicista del Canal del Congreso, y me encuentro muy entristecido al ver el gran interés general que despierta la campaña presidencial de Estados Unidos, y nosotros nada más no logramos levantar el rating de las transmisiones de las sesiones legislativas. Por desgracia, ahora nuestros legisladores son más grisesones, y ya no hacen cosas memorables como cuando Fox se puso las orejas de burro para protestar contra Carlos Salinas, o ni siquiera la sesión del