Publicación mensual gratuita de Editorial Sexto Piso
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El buzón de la prima Ignacia

Estimada señora Ignacia, Seré breve. Soy una mujer de edad mediana que desde muy joven desarrolló una pasión por el aguacate, en todos los sentidos, así que he consagrado mi vida a esta fruta tan deliciosa como enigmática, y todo mi departamento está decorado en torno al aguacate, me visto a diario de su melancólico color, y no he pasado un solo día de mi vida adulta sin entregarme al menos una vez al día a su incomparable placer. Sin embargo,

Estimada señora Ignacia, Como probablemente ya es de su conocimiento, los abajo firmantes hemos realizado en este número nuestra última entrega para Reporte Sexto Piso. Si bien por razones del leonino contrato que nos hacen firmar a los colaboradores, que como bien sabe contiene una estricta cláusula de confidencialidad, no podemos comentar las situaciones que condujeron a nuestra partida, no hay nada que nos impida manifestar nuestras opiniones hacia el porvenir, toda vez que hemos quedado ya desvinculados de todo nexo

Estimada señora Ignacia, Estoy que no puedo más del dolor. Desde su nacimiento, mi marido y yo nos hemos consagrado a darle lo mejor de lo mejor a nuestro hijo Rufino, con la esperanza de que algún día fuera un gran médico, o ingeniero, o ya de perdis un gran publicista. Pero, nooooooo, resulta que la vida nos tenía preparada una jugada muy pero muy chueca. A sus tiernos 18 años, el otro día lo mandamos a comprar unas tortas, y

Estimada señora Ignacia, Fíjese que el otro día me mandaron por whatsapp uno de esos mensajes de voz para morirse de la risa, y desde entonces mi vida se derrumbó. Resulta que era una señora que hablaba para quejarse de que desde le hicieron un exorcismo Satanás había salido de su cuerpo y de su alma, y se sentía profundamente triste y todas las noches intentaba realizar algún conjuro para volver a recibir al maligno en su ser. Pero eso no es

Señora Ignacia, Soy un joven egresado de ingeniería en sistemas, con un MBA en una prestigiosa universidad gringa, y desde hace un par de años me mudé a San Francisco, donde tengo un súper trabajo en una start-up tecnológica. Pero la verdad es que estoy un poco decepcionado, porque yo pensé que aquí iba a recuperar los años perdidos estudiando y que las gringuitas me iban a llover por montones, pero entre los horarios de mi chamba, y que aquí predominan

Querida prima Ignacia: Me encuentro en un estado de gran confusión espiritual, y creo que sólo tú podrás ayudarme. O sea es que, mira, a mí me da mucha flojera leer el periódico y cosas así, pero como también me gusta estar más o menos enterado, pues muchas veces veo los programas de la mañana que son como que entre noticias y entretenimiento, y así me doy una buena embarrada de lo que pasa. Y me acuerdo que hace un tiempo

Hola prima, hace mucho que no te escribo, pero ya sabes que luego la vida es como un perro que se muerde la cola, así que otra vez me encuentro en el mismo dilema de todos los años. Fíjate que cada año acudo con mis amigos de Editorial Sexto Piso a la Feria del Libro de Guadalajara, y siempre es el mismo cuento: estudio con mucho cuidado el programa de la feria, me hago mi calendario chingón de las presentaciones a

Hola amiguis Igni, ¿cómo estás? Espero que bañada de luz en todos los rinconcitos de tu vida. Te escribo porque el otro día estaba leyendo en la Muy Interesante que un señor que como que había estudiado mucho en unas universidades muy forofas decía que en unos poquitos años ya iba a haber unos cyborgs que pudieran hacer todo el trabajo por los humanos, y que entonces ya nada más nosotros podíamos dedicarnos al ocio. Al principio me asusté, porque ni