Publicación mensual gratuita de Editorial Sexto Piso

Uno de los mayores misterios de la vida es el mal. Durante siglos nos hemos interrogado sobre sus motivos, su origen, su necesidad, su utilidad. ¿Por qué la destrucción de enteras civilizaciones? ¿Por qué el asesinato, la tortura, la expoliación, el engaño? ¿Por qué el mal se disfraza de justicia y paz? ¿Por qué los pueblos más cultos han sido capaces de los mayores crímenes de la historia? ¿El saber nos vuelve malvados? ¿El mal existe, o simplemente es algo que no logramos comprender, y en nuestra ceguera le damos ese nombre?

En la tradición occidental, el mal está asociado con el nacimiento de la historia. Adán y Eva son expulsados del Paraíso por desobedecer, por haber comido del fruto prohibido que les permitió discernir entre el bien y el mal. La caída del hombre, su condena, el mal, y el inicio de la historia, están inextricablemente unidos. El ser humano, desde el punto de vista judeocristiano, lleva el mal dentro de sí, como una culpa, pero también como la promesa de algo más, de algo que puede redimir y transformarlo todo.

Porque si bien la cuestión del mal nunca ha recibido una respuesta clara y permanece siempre como misterio, todos los teólogos, filósofos y poetas coinciden en algo: el mal existe porque somos libres. El mal es una decisión. Y, por ello, siempre lleva en sí la promesa o la posibilidad del bien. Erradicar el mal implicaría erradicar lo que nos ha permitido ser nosotros mismos, nuestro bien más preciado: la libertad. El drama hu- mano está en esta encrucijada: permitir que el mal exista y, así, lograr nuestra libertad, o erradicarlo y aceptar nuestra servidumbre.

En este número de Reporte Sexto Piso hemos querido reflexionar en torno al mal, no para hallar una respuesta, sino para seguir interrogándonos sobre ese misterio que nunca, hasta el fin de nuestros días, nos va a abandonar. Martin Legros aborda el polémico concepto de «banalidad del mal» y lo explica bajo una nueva luz; Pierre Zaoui aborda el mal desde el punto de vista del cuerpo y de la política; Michaël Foessel analiza el mal en la vida cotidiana; y, finalmente, Hélène Mouchard-Zay hace una semblanza de Simone Veil y su combate contra el olvido del mal absoluto del siglo XX, la Shoah.

El mal, según Hannah Arendt, surge justo en el momento en el que la reflexión y el pensamiento quedan suspendidos. El mal se aloja en la lengua y el pensamiento superficiales, incapaces de hacer un esfuerzo por dar un sentido a los seres y a las cosas del mundo. Que este número sea nuestra batalla cotidiana contra el mal, en complicidad con nuestros lectores, sin quienes todo nuestro esfuerzo por la transformación del pensamiento y del lenguaje sería vano.

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