Publicación mensual gratuita de Editorial Sexto Piso
 

El Señor Cerdo | Febrero 2017

El Señor Cerdo es uno de esos seres elegidos para ser tanto un emblema de su época, como para contribuir decisivamente a marcar las tendencias de cambio. Por eso, aunque su tiempo es sumamente valioso, dedica una dosis justa a estar informado de lo que sucede a su alrededor, para lo cual ha diseñado un método de lectura rápida de titulares de noticias —zambulléndose ocasionalmente en algún artículo para empaparse de los detalles—, de manera que su ágil mente pueda procesar en segundos los diversos escenarios. Una vez informado, el Señor Cerdo inserta distintas variables en sus bases de datos, de manera que sus algoritmos patentados le arrojan tendencias sobre las cambiantes direcciones en las que se mueve la realidad.

Recientemente, los sistemas del Señor Cerdo le advirtieron de un incremento en las protestas sociales, con actos vandálicos incluidos, por temas económicos y políticos que desataron la ira popular, culminando en manifestaciones, saqueos y enfrentamientos con las fuerzas del orden. Si bien el primer impulso del Señor Cerdo fue el de alegrarse ante los arrestos de los rufianes que alteran el orden público y destruyen la propiedad privada, pudo darse cuenta de que ahí había en juego emociones más profundas, que le ofrecían una oportunidad de negocio inmejorable, al tiempo que contribuía decisivamente —again— al mejoramiento de su sociedad.

Lo que comprendió el Señor Cerdo es que, más allá de medidas específicas que por suerte principalmente afectan a la gente que no es Gente Como Uno, existe en estos tiempos un sentimiento de agravio generalizado, para el cual en ocasiones las redes sociales resultan insuficientes, pues se necesita ir más lejos en la expresión de la frustración. Sin embargo, las protestas callejeras ya se han vuelto demodé, pues no solamente no cambian nada, sino que terminan con el arresto de algunos pobres diablos infortunados, y la gente con la que el Señor Cerdo se roza primero muerta que acudir a darse un baño de pueblo participando en manifestaciones de ira que, además, por lo general ni siquiera le atañen. Entonces, la idea genial del Señor Cerdo ha sido la de crear un servicio de protestas customized, donde según los gustos del cliente se pueden recrear oficinas gubernamentales, gasolineras, bancos o empresas trasnacionales, para que mediante el pago previo de la cuota, puedan gritarse consignas en su contra, antes de pasar a destruirlos con singular alegría.

El servicio del Señor Cerdo admite tanto grupos privados como la posibilidad de ser juntado con personas que observen un perfil similar entre sí, para evitar que el eterno problema de la lucha de clases ocasione que se desborde el ejercicio y pudiera haber violencia de la no deseada. Asimismo, en apoyo a la economía popular, las instalaciones donde montará su negocio el Señor Cerdo contarán con una sección gratuita, donde previo registro y disponibilidad de sitio, familias enteras de bajos recursos podrán realizar pintas y destrozar instalaciones formadas de cartón y otros materiales de bajo costo, donde igualmente podrán dar rienda suelta a su catarsis social, con un presupuesto razonable para el Señor Cerdo.

Con esta iniciativa, el Señor Cerdo espera como mínimo recibir condecoraciones oficiales por su magnánima contribución al orden y progreso, tan necesarios para hacer frente a los vertiginosos tiempos que corren.

Foto de Cha già José en @Flickr

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