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Señor Cerdo | Marzo 2016

El Señor Cerdo es un ser consagrado a exprimir de la vida tantas experiencias como sea posible, con el fin de convertirla en una gran e inigualable experiencia, con la que criaturas menos agraciadas que él jamás podrían siquiera soñar. Entre sus múltiples facetas, el Señor Cerdo es un foodie, pues cuenta con un paladar y un gusto tan exquisitos que no puede conformarse más que con degustar a cada oportunidad lo mejor que la vida puede ofrecerle a los de su estirpe. Por eso, el Señor Cerdo ve con agrado que su entorno cada vez va alcanzando más los estándares de vanguardia que él conoce desde hace tiempo, para, poco a poco, guiados por visionarios como el Señor Cerdo, ir dejando atrás las costumbres retrógradas que impiden realizar el potencial de la crème de la crème a la que pertenece el Señor Cerdo.

Gustoso, el Señor Cerdo acudió a la inauguración del más reciente hotspot de comida gourmet, un mercado inaugurado por emprendedores como él, compuesto por locales de comida internacional, comida de autor, donde cada detalle ha sido cuidado para ofrecer a los comensales una experiencia única, incluido un renombrado dj que contribuye con su música a crear el mood adecuado para que la concurrencia pueda disfrutar de su comida y sus drinks, muy a menudo antes de salir de fiesta, o curándose al día siguiente los efectos de los excesos de la noche anterior.

El Señor Cerdo efectuó su recorrido, dándose la oportunidad de probar unas deliciosas tostadas de pato con chutney de arándano y chile morita, puntuados por un aire de chocolate, crocante de mango y estratificación de frambuesa, acompañado todo por diversos cocteles estrambóticos, preparados por bartenders graduados de las escuelas más exclusivas de Nueva York. A pesar de que todo parecía estar en su lugar, el instinto del Señor Cerdo le advirtió que algo estaba mal, hasta que, ¡claro!, se dio cuenta de lo que era: para redondear el concepto faltaba una cosa importantísima, y era asegurarse de que tanto la gente que atiende los puestos como los comensales con los que departía el Señor Cerdo fueran pura gente preciosa, Gente Como Uno, pues el Señor Cerdo se dio cuenta de que la experiencia culinaria podía perder cierta calidad por tener que ver los rasgos toscos de las cocineras, meseros y demás parafernalia destinada a servirlo. Incluso, razonó el Señor Cerdo, el nivel de atractivo visual de la concurrencia pudiera ser elevado considerablemente.

Ni tardo ni perezoso, el Señor Cerdo resolvió proponerse como Pork Manager, colgarse una camarita al cuello y empezar a deambular por el gourmet food market grabándolo todo en tiempo real, colgándolo en la red en un live streaming, comentando todo lo que ve a su paso, a fin de poder evidenciar de manera indiscutible esas fallas en la belleza del entorno —pues el Señor Cerdo considera que la gente que atiende los puestos merece ser considerada tan importante como el mobiliario, faltaba más—. Con la cámara vigilante del Señor Cerdo encendida las veinticuatro horas, los demás foodies verán elevada la calidad del concepto, e incluso aquellos a quienes la cámara evidencie en toda su fealdad se sentirán ridiculizados, y solitos evitarán volver a transgredir un recinto diseñado exclusivamente para que el Señor Cerdo y los suyos continúen exprimiendo cada gota de pasión a esa experiencia tan maravillosa que son sus vidas.

 

Foto “Pig” de Nick Saltmarsh @Flickr

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