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Espacio negativo | Agosto 2017

En la misma proporción de sus desmesuradas pompas no pudiera caber especulación alguna sobre la persona, un sinsentido escalofriante de excesos donde todo cabe: el silbido agudo que arrea los lebreles arremetiendo contra la presa volátil, inocente; el estuche del tololoche, el del acordeón; la carpa circense con todo y postes, redes, trapecios, cubas, leones, forzudos, felinos prohibidos, barbonas, paquidermos y enanos maquillados; Chévrolets cincuenteros, fortingos de los cuarentas, bochitos nacionalsocialistas, combis hippies, suburbanas guarurescas y trocas utilitarias, tipo Estaquitas; ingenieros civiles, calculistas estrábicos y fotogrametristas bizcos, supervisores de obras, asistentes con teodolitos, peones y picapiedras; peroles, cazos, marmitas, palanganas y ollas exprés; regidores, cabildos, diputados, congresistas, abades, parlamentarias y asambleístas; capotes, banderillas, monosabios, monteras, muletas, espadines, picadores, alguacilillos, añadidos, sobresalientes, corbatines, zapatillas, espontáneos y porras de sol; enciclopedias, manuales, vademécums, instructivos, compendios, prontuarios y diccionarios.

En ese cortejo se adivinaría la descompensación y el desequilibrio implícitos en tan majadera circunstancia. Proverbialmente, sería una madeja cebollesca que en desenredarse, su medida sería afín sólo al desconcierto que causara, sin escalas ni parangones que no se llamaran —como sea arbitrariamente— pantagruélicos. Tal séquito en su sonsonete sacaría de quicio a sicarios secos socarrones y cínicos, pero por suerte se acompañaba sólo a sí mismo en su turba insolente, sin testigos ni intrusos innecesarios, recordándose su siniestra suma de insaciables y suculentas succiones sectarias. Esa compañía, en su formación cuasi miliciana, dotada de su autonomía congratulatoria, con todo y su dejo de despedida y triste comparsa, no quisiera en realidad hacerse notar, valga la desfachatez y el boato dispendioso del evento, y al contrario, hubiera peregrinamente soñado con pasar desapercibida flagrantemente, como cuando la mosca vuela, como cuando escuchamos de lejos el sonido de la ambulancia, el trueno majestuoso, la lluvia que nos conmueve, aunque no queramos. Miserable, por quienes doblan las campanas por suerte ya de nada se entera (tal vez afortunadamente), y mucho menos de todas aquellas conciencias que ahora le maldicen en secreto, quienes han padecido sus veleidades y sus chingaderas, y que hoy festejan de otras maneras esta desaparición, fornicando, cogiendo alegres y libres en las riberas de los pocos arroyos que ha dejado vivos el finado, en los estacionamientos de los shopping malls, trepados en las ramas de los árboles más frondosos de los parques céntricos, en patios de escuelas públicas y privadas, en los asientos posteriores del transporte colectivo, en las trastiendas, en los mostradores de las tiendas de artesanías para turistas extranjeros y en las taquillas de los cines, lubricando, remojando y saboreando con denuedo todas las cavidades corporales conocidas y por conocer. Esa persona no podrá disfrutar nunca jamás de nuevo ese hermoso momento.

Foto de Dean Hochman en @Flickr

abrahan-cruzvillegas

Abraham Cruzvillegas es uno de los artistas más importantes en la actualidad. Su vasta obra, compuesta de esculturas, dibujos, grabados, videos y ibros, tiene en el proyecto AUTOCONSTRUCCIÓN su eje más emblemático.

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