Publicación mensual gratuita de Editorial Sexto Piso

Los Marcos siguen en las noticias, ahora descubrieron que ella tenía tres mil pantaletas negras. ¿Para qué quería tanto calzón?
The Andy Warhol Diaries
Domingo 16 de marzo de 1986

Ah, no sé, es buen chisme y ya
The Andy Warhol Diaries
Jueves 16 de marzo de 1978

 

Previa a los bistés empanizados con ensalada de lechuga orejona cortada en tiritas, bañada en jugo de limón con vinagre de manzana, inevitablemente tenía que sorber la crema de elote Campbell’s, aguada con leche y enriquecida con salsa de molcajete. Amalia Vera Medina, indígena ñhañhú de artríticas huesudas delgadísimas venosas oscuras manos abre con desgano la lata con el abrelatas ante el ínfimo reto que representa ese fiasco culinario, voltea el cilindro coloidal blancuzco enlatado quién sabe cuándo y contempla la etiqueta mientras lo vacía en un cazo de aluminio achatado por todos sus lados a causa del lavado intensivo que la indígena inflige sobre su cuerpo con fibras de rebabas metálicas que enrojecen sus extremidades, ya descritas, junto con el fab —siempre almacenado en su latita de atún— que alguna vez utilizó para lavar su cabello en un intenso intento de higiene casi extrema, como su manía por el orden. Todo organizado reticularmente, en cuadrángulos y por tamaños, hasta las papayas, las tunas coloradas y las granadas de mocos, las notas de la tintorería, las hojas arrancadas del calendario, impreso en un taller de serigrafía de la colonia 20 de noviembre en el que los pulpos y las rejas de secado ya están tan impregnados del olor a trementina que los días representados en números gruesos y negros se marean y trompican por las calles de Tacubaya, entre Jalisco y Parque Lira, cerca de La Nueva Poblanita, que en realidad es la original, no la de Vieyra. Las listas del mercado apiladas de grande a chica, en una pirámide trunca, definitivamente inacabada, un zigurat fidedigno de la vida diaria, una cápsula de tiempo. También el papel de la lata se integra a ese pequeño pero consistente montículo de materia impresa, desgarrado de cualquier modo conserva el dato que indica qué conserva era, subrepticia y sesgadamente se percata de que Cleopatra la observa desde la caja idiota, apuntalando la creencia de que la imagen está viva, de que se escucha y sufre, se enamora, desea y pierde el control de sus emociones, al tiempo que la coca al tiempo pierde el gas, sin poder decir que muere, pero sí que se transforma y algo en eso hay de defunción, que por definición es la chispa de lo finito. Es ese el hasta aquí en el que la india recapacita, reconoce que en ella también se da con plenitud, como en los rojos suculentos carnosos belfos de la que ahora yace en el Westwood Memorial, como ella en el de Dolores, criada minúscula que la desconoce más que al alfabeto, pero no al algoritmo de la muerte. «All shook up» estremece sus corvas y en su sonsonete le hace recordar la portada del pasquín amarillista que no distingue entre las curvas de la ombligona y el rostro del mueble letal en el que se sientan los que ya no se levantan. Su tipografía rotunda la extraña por sus formas que en su retorcimiento asemejan los fierros del coche en el que se mató su primo Cata, recién salido (con una peluquita nada glamurosa, nada que ver con lo que uno pudiera imaginarse como un epicentro, sino más bien como un epitelio, como un intento de asesinato) —valga la redundancia— del bote. El más buscado.

Texto originalmente publicado en el catálogo de la exposición «Andy Warhol. Born under a dark star», organizada por Museo Jumex en 2016.

abrahan-cruzvillegas

Abraham Cruzvillegas es uno de los artistas más importantes en la actualidad. Su vasta obra, compuesta de esculturas, dibujos, grabados, videos y ibros, tiene en el proyecto AUTOCONSTRUCCIÓN su eje más emblemático.

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  • Uta, qué feo texto

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