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Instrucciones a los patrones | Febrero 2017

Los patrones de vanguardia se encuentran en una constante búsqueda de perfeccionamiento de los métodos necesarios para exprimirle beneficios a la empresa, razón por la cual deberán estar pendientes de las prácticas empleadas por compañías que operan en sitios de mayor alcurnia. Al mismo tiempo, todo buen patrón es realista de las posibilidades con las que cuenta en su entorno particular, así que deberá adaptarse a las limitaciones de su entorno. En ese sentido, puedes pensar en la utilización que darle a la reciente noticia difundida en el entorno patronal, donde se supo que hay empresas experimentando con someter a sus empleados a cursos de técnicas de supervivencia frente a accidentes aéreos o inundaciones, pues al parecer las simulaciones de roces con la muerte son positivas para fomentar el espíritu de grupo y la unión ante las adversidades.

Si acaso te desempeñaras como patrón en un entorno de mayor precariedad, en lugar de pagarles el curso a los empleados puedes incorporarlo como una práctica in house de la empresa, descontándole de su salario el costo del curso a los empleados con el arrojo necesario para participar en él, comunicándoles con toda claridad que serán bien vistos al momento de considerarlos para promociones y otros incentivos. En lugar de la simulación del acuatizaje —que implica contar con una cabina de helicóptero o algún artefacto similar, por no hablar de una extensión de agua lo suficientemente grande como para hacer creíble la amenaza de muerte—, es recomendable que sometas a tus empleados a peligros cuya escenificación te suponga un menor costo, al tiempo de que se adecúan de manera más realista a potenciales eventualidades que pudieran enfrentar. Entonces, puedes por ejemplo llegar a un acuerdo con alguna empresa de seguridad privada, de manera que efectúen en tus instalaciones los ejercicios mediante los cuales sus rottweilers son entrenados para atacar ferozmente ante la orden de los guardias, solicitándoles a cambio que únicamente se aseguren de ataviar a tus empleados con los trajes esponjosos que se utilizan para dichos propósitos, con el fin de evitarles cualquier lesión que posteriormente pudieran utilizar en tu contra en un juicio laboral. Para fomentar el espíritu de competencia, puedes ofrecer el incentivo de una buena torta de milanesa con queso al empleado que más tiempo aguante las mordidas de los perros sin ceder ante el pánico. Asegúrate también de ofrecer a los demás empleados la posibilidad de gozar de un rato de sano esparcimiento, contemplando desde una distancia prudente cómo sus compañeros más valerosos se prestan de manera voluntaria para este ejercicio de team building.

Cuando lo hayas realizado suficientes veces, no solamente contarás con un filtro insustituible para diferenciar entre aquellos empleados dispuestos a dar la vida por la empresa y los que no, sino que lograrás que de manera inconsciente el miedo se convierta en uno de los sentimientos predominantes de la moral corporativa. En estos tiempos de vacas flacas, no encontrarás a ningún mejor aliado para asegurarte de construir un batallón de soldados que comprendan que es únicamente a partir de un sentimiento perpetuo de ansiedad e insuficiencia como se construyen las fortunas de los patrones destinados a pasar a la historia.

Foto de Josh Evnin en @Flickr

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