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Instrucciones a los patrones | Julio 2016

Por Johnny Raudo

En estos tiempos de corrección política, los patrones a menudo se ven constreñidos por cierto tipo de prácticas necesarias para asegurar el correcto funcionamiento de la empresa, pues al parecer se ha vuelto incompatible promover los valores adecuados mediante castigos ejemplares hacia empleados que en su vida privada muestran una clara proclividad hacia comportamientos inmorales. Los patrones de antaño no se encontraban esclavizados por esa hipocresía contemporánea conocida como diversidad, de manera que, por ejemplo, podían despedir a empleados que rompieran su familia divorciándose, cuestión que en la actualidad resultaría absolutamente impensable. Por fortuna, los patrones son una especie en continua evolución, que continuamente debe adaptarse para continuar manteniendo su supremacía, por lo que deben buscar formas siempre novedosas para sortear este tipo de dificultades.

Para atajar la crisis de los valores, puedes ofrecer en tu empresa el servicio de guardería para los hijos de los empleados, descontándoles de su salario un porcentaje correspondiente, tanto para evitar que sea un costo adicional para la empresa, como para evitar que lo tomen como una prestación a la que tienen derecho de por sí, pues ya sabemos que lo que es gratuito no se valora, y no hay que transmitirles a los empleados el mensaje equivocado. Una vez que tengas su confianza y lleven a sus hijos a la guardería de la empresa, deberás comenzar un sistemático proceso de adoctrinamiento, para asegurarte de que desde la más tierna edad los hijos de los empleados adquieran las cualidades necesarias para que tal vez, algún día, la empresa contrate a los más destacados entre ellos.

Para que desde niños entiendan que el tiempo es dinero y que incluso los momentos de diversión deben estar orientados a buscar obtener alguna ganancia, puedes encargar a los tutores que organicen juegos donde pongan a los niños a competir salvajemente entre sí, incluidos premios para los triunfadores y castigos para los perdedores. Uno de ellos puede consistir en jugar a la bolsa de valores, con todo y una pantalla que simule los vertiginosos ascensos y descensos de precios de objetos que sean valiosos para los niños. Para reforzar el mensaje, en el sonido ambiente de la guardería puedes poner una música de fondo que esté acompañada por la lectura en voz baja de libros de management, para que puedan ir asimilando sus principios hasta que formen plenamente parte de su carácter.

Si algunos de los niños mostraran tendencia a la hiperactividad, deberás solicitar a los padres que firmen una autorización para que el tutor de la guardería los medique según estime conveniente, de modo que también desde pequeños se acostumbren a las pastillas que cada vez se vuelven más necesarias para permitirle a la gente un mínimo de competencia en su desempeño laboral.

Y ya por último, si verdaderamente quieres que los hijos de tus empleados se preparen para las exigencias del mundo contemporáneo, deberás pedirle al tutor que cada determinado tiempo eche de la guardería a alguno de ellos, de preferencia sujetándolo al escarnio y las burlas de sus demás compañeros, de modo que construyan desde temprano la dosis justa de tolerancia a la frustración, con aspiraciones limitadas, acordes al futuro gris que su lugar de nacimiento les ha deparado.

Foto de Johann Dréo @Flickr 

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