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Instrucciones a los patrones | Marzo 2016

Por Johnny Raudo.

En un mundo globalizado, plenamente interconectado en todo momento, los patrones de vanguardia deben estar atentos a las prácticas empresariales de los lugares más diversos, a fin de incorporarlas a su estrategia de negocios, y con ello conseguir incrementar siempre otro poco los beneficios de la empresa. Igualmente, como patrón deberás esforzarte para que tus empleados se encuentren al tanto de las innovaciones laborales que los conviertan en piezas más eficientes y competitivas del engranaje productivo de tu empresa. Entonces, puedes organizar programas de intercambio laboral, enviando a tus empleados más destacados a que realicen estancias prolongadas en el extranjero, de manera que vuelvan más preparados para afrontar los desafíos cotidianos.

Una buena idea puede ser enviarlos a China, Bangladesh o Malasia para que trabajen en una fábrica-dormitorio como las que proliferan por esos lares, de modo que puedan contagiarse de la ética laboral de trabajar catorce horas al día, produciendo por un salario miserable los iPhones, iPads o cualesquiera otros juguetes tecnológicos que después serán vendidos en cantidades millonarias por todo el mundo, para ir a los dormitorios de la fábrica al concluir la jornada, y levantarse con espíritu emprendedor para repetir lo mismo al día siguiente. Asimismo, al convivir con sus contrapartes orientales, tus empleados entenderán lo que significa tener una mentalidad obediente, que no cuestiona el orden de cosas sino que lo toma como un hecho de la naturaleza, y cuando vuelvan de su intercambio curtidos por la oportunidad que les has brindado, aprenderán a valorar más las libertades que les ofrece una situación de tanta libertad y privilegio como las que aquí se ofrecen.

Adicionalmente, como por desgracia los recursos son limitados y no es posible brindarles a todos tus empleados la oportunidad de realizar dichos viajes de aprendizaje laboral, puedes llegar a un acuerdo con la fábrica que consideres que mantiene a sus trabajadores bajo un régimen más descarnado, de manera que te permitan instalar en sus instalaciones y sus dormitorios cámaras secretas para que puedas transmitir a tus empleados en tiempo real las condiciones en las que, sin quejarse, laboran los empleados de por allá. De ese modo, al ver a los chinitos sudorosos ensamblando mecánicamente pieza tras pieza de los dispositivos tecnológicos, el resto de tus empleados entenderá la gran suerte con la que cuentan, y encararán sus obligaciones cotidianas con mayor alegría. Para añadir un toque de dramatismo al experimento, puedes pactar con algunos empleados orientales que finjan periódicamente colapsos por agotamiento, y que se queden tirados convulsionándose, con espuma saliéndoles de la boca, mientras los demás continúan trabajando sin inmutarse ante lo que ocurre a su alrededor. Con ese toque genial reforzarás la conciencia de los grandes privilegios con los que tus empleados cuentan, y cuidarán su trabajo como nunca, pues gracias a tu ingenio como patrón de avanzada se habrán dado cuenta de que, sin importar lo bajo que uno se encuentre, siempre existe la manera de que todo sea mucho, pero mucho peor.

 

Foto «Chinese workers WWI» de Chatham House @Flickr

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