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Instrucciones a los patrones | Mayo 2017

Si bien durante otras épocas históricas los patrones enfrentaron todo tipo de complicaciones ideológicas, sociales y demás, en su incesante lucha contra los empleados, por fortuna en esta época las cosas son muy diferentes, y los patrones han obtenido conquistas en prácticamente todos los frentes. En la actualidad, un aliado fundamental se encuentra en los galopantes avances tecnológicos, pues cada vez existen más y mejores dispositivos para logar extraer hasta la última gota de productividad incluso a los empleados más problemáticos.

Así, los patrones de todo el mundo recientemente leyeron con beneplácito la noticia de la existencia de un chip que se les implanta a los empleados entre el dedo pulgar y el dedo índice, con el cual pueden abrir las puertas de la oficina (o ver cómo se les niega el acceso a determinadas áreas) o encender su computadora. A pesar de que por el momento el chip se encuentra en una fase experimental, y su colocación es opcional por parte de los empleados, las posibilidades que se abren hacia el futuro son incalculables a partir de este genial invento.

Como patrón de avanzada, deberás de estar pendiente de cualquier nuevo acontecimiento en esta dirección, pues sería deseable que el prototipo del chip evolucionara para permitir asuntos como avisarte cuando el ritmo cardiaco de un empleado fuera demasiado bajo como para pensar que pudiera estar trabajando, o monitorear el número de veces que van al baño, para poder descontarles ese tiempo acumulado a fin de mes. Sin embargo, para no tener que esperar a que eso suceda, puedes aprovechar para exagerar un poco las propiedades reales del chip, explicando a los empleados que sólo aquellos que se lo coloquen tendrán verdaderas posibilidades de ascender en la empresa, y exponer que dado que la empresa es una gran familia y en las buenas familias no deben de haber secretos, el chip permitirá llevar un registro meticuloso de los estados emocionales de cada uno de los empleados, para poder como patrón monitorear en todo momento los niveles de buena vibra necesarios para el correcto funcionamiento de la empresa.

Por último, como todo buen patrón sabe, es imprescindible potenciar una cierta dosis de ansiedad en los empleados, pues de lo contrario fácilmente se relajan y se vuelven menos productivos. En ese sentido, deberás ponerte de acuerdo con los programadores para que el chip le juegue periódicamente malas pasadas a los empleados, cerrándoles por ejemplo la puerta en las narices, o negándoles el acceso a los archivos personales de su propia computadora. Asimismo, puedes ir probando poco a poco los límites del chip, de preferencia en un empleado dócil al comienzo, implantándole un modelo que permita que le administres descargas eléctricas cada que cometa un error, o cada que te dé la gana como patrón. Para que no transmitas una apariencia de injusticia, puedes estipular una compensación monetaria por cada determinado número de descargas, con lo cual todos saldrán beneficiados de la operación, pues tú como patrón estarás poniendo en práctica un novedoso sistema de control empresarial, y el empleado verá incrementar sus ingresos en una proporción directa tanto con su torpeza como con tus ganas de infligirle dolor de manera periódica.

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