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Instrucciones a los patrones | Octubre 2016

Todo buen patrón sabe que la versatilidad es una de las claves para poder ejercer su papel de liderazgo de la manera que optimice los beneficios de la empresa. De ese modo, si bien en los últimos años ha estado en boga la estrategia de algunos patrones de muy alto perfil de presentarse al mundo con una faceta relajada, apareciendo regularmente con ropa casual para dar a entender que son personas como cualquier otra, recientemente algunos han seguido la estrategia contraria, comenzando a cultivar una imagen iracunda o malvada, para en el proceso encontrar diversas formas de utilizarlo a su favor. Para nadie es un secreto la difundida creencia de que no hay mejor combustible que el miedo infundido en los empleados, sin embargo es una táctica ya un tanto gastada, que encima choca con el imperio actual de lo políticamente correcto. De ahí que los patrones innovadores busquen otras formas de trasladar en resultados específicos la explotación adecuada de su faceta de ogros.

Un ejemplo reciente que puedes utilizar en tu provecho consiste en subastar entre tus empleados la posibilidad de propinarte un buen puñetazo en la cara –o al menos poderte estrellar un pastel cremoso como se realizaba antaño con políticos impopulares–, y utilizar lo recaudado para comprar un futbolito o alguna otra máquina recreativa, para que además de permitirles un momento de catarsis, encima obtengan algún premio material por tu disposición a dejarte golpear. Es altamente recomendable que grabes el instante del puñetazo con una cámara de alta definición, para que en los festejos de fin de año puedas volver a transmitirlo y recordarles el momento, e igualmente puede llegar a resultar útil en cualquier demanda laboral que debieras enfrentar en contra de algún empleado agraviado.

Si por algún motivo no te sientes particularmente inclinado a ser quien participe en este ejercicio de motivación un tanto extremo, puedes proponer que algún otro miembro de la empresa se presente como voluntario, acordando previamente que pueda conservar un porcentaje de lo recaudado. En el caso de que contaras con la fortuna de que algún jefe de sección particularmente impopular fuera lo suficientemente masoquista como para ofrecerse,
y hubiera una fila de compañeros suyos dispuestos a pagar por el placer de golpearlo en el rostro, puedes organizar con el monto reunido un retiro de fin de semana para toda la empresa, enfatizando en todo momento que el esparcimiento se debe a la abnegación del compañero tiránico, para con ello suavizar su imagen sin necesidad de que modifique los métodos que lo llevaron a ser repudiado en primera instancia.

Como puedes ver, las necesidades de la vida moderna exigen sacrificios cada vez más pronunciados por parte de los patrones, pero recuerda que en el gran esquema de cosas un contratiempo encajado cuando es debido puede significar ingentes beneficios para la empresa, y que como algunas figuras patronales con gran notoriedad pública han demostrado, en los tiempos que corren la capacidad histriónica es cada vez más una característica esencial para continuar siendo un patrón de vanguardia.

Fotografía de Surian Soosay en @Flickr

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