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Los godínez del rock

Confirmado, echaron a Brian Johnson de ac/dc. Para siempre. Los rumores de que Axl Rose sería contratado por la familia Young se confirmaron la noche del 16 de abril, cuando Angus Young subió como invitado en la presentación de Guns N’ Roses en Coachella. Para interpretar, oh sorpresa, dos canciones de ac/dc. Matando dos pájaros de un tiro. Axl para demostrar el desprecio que profesa por Slash. Y Angus para ponerle el último clavo al ataúd de Brian. Las canciones que sonaron fueron «Whole Lotta Rosie» y «Riff Raff», ambas de Bon Scott.

Uno de los ultrajes más significativos del mundo del rock se lo propinaron a Bill Ward, a quien corrieron de Black Sabbath, o se fue, porque no podía cobrar lo mismo que los otros miembros. Da igual. Lo trataron como Godínez. Y la gira de despedida la realizarán con Tommy Clufetos. No toca mal. Pero suenan a una banda de covers de Black Sabbath. La historia del rock está repleta de asalariados. Pink Floyd despidió a Richard Wright, Stone Temple Pilots a Scott Weiland, Placebo a Steve Hewitt, y podríamos sumar un largo etcétera con el que seguro llenaríamos toda la revista. Los miembros de Led Zeppelin recapacitaron hace algunos meses y por fin aceptaron hacer una gira con Jason Bonam en la batería. Pero durante un tiempo le pintaron güevos a John Paul Jones, y Plant y Page grabaron solos el álbum No Quarter. Los Ramones corrieron a Marky Ramone. Y ahora, en venganza, como es el único vivo que queda, hace giras tocando todo el repertorio Ramone.

Pocos aprenden la lección de Led Zep. Ya les cayó el veinte de que no son los Rolling Stones y lo único que van a poder tocar hasta los noventa son los neumáticos de sus sillas de ruedas. Entonces mejor juntar para el geriátrico. Los que sí captaron fueron Mötley Crüe, que tras haberle dado gas a Vince Neil lo re-reclutaron para una gira de despedida. Como una medida desesperada para vender boletos firmaron un contrato asegurando que no se volverían a presentar. Juntos, pero nada garantiza que vuelvan a mandar a Vince a Godínezlandia y reemprendan una gira para recaudar fondos para sus múltiples enfermedades. Mick Mars ya no necesita de la medicina convencional. Está urgido de su doctor Frankenstein particular. Pero lo que ignora es que ni siquiera Tim Burton en una película lo podría ensamblar.

Ninguna banda ha aprendido la lección de The Who. Se tardaron décadas en reunirse. Cuando por fin le bajaron de güevos, contrataron de eventual al hijo de Ringo Starr en la bataca. Un día antes de arrancar la gira se murió The Ox de un pasón. Murió en Las Vegas como Nicholas Cage en su papel de Ben. A poco no creen que Stone Temple Pilots lamenta la muerte de Weiland. La banda era él. Pero como buen desempleado unió fuerzas con otro Slash (también en la banca) y ambos se institucionalizaron en Velvet Revolver, sin duda de las mejores bandas de Godínez hasta la fecha.

La carrera por la supremacía entre bandas se acabó hace tiempo. Ya no compiten unas con otras. Ahora se remiendan unas con otras para ver cuáles consiguen emular a los Stones. Pero no, putitos. Como los Stones nadie. Son su padre. Y se inventan cantidad de proyectos para salir del desempleo. Bonamassa, Glenn Hughes, Jason Bonham y Derek Sherinian hicieron Black Country Communion; Sammy Hagar, Michael Anthony, Joe Satriani y Chad Smith fundaron Chicken Foot, etcétera. Pero lo de Axl y ac/dc rompe todos los esquemas del godinato. Si ya se deshicieron de Johnson no faltará mucho para que le corten la cabeza también a Slash. Bajo la lógica del sándwich, de que si no te gusta en conjunto puede gustarte el pan o el jamón, Axl y Angus han resuelto la mercadotecnia de los festivales. Girarán por el mundo siendo un festival en sí mismos. Con una primera hora para el repertorio de Guns y la segunda para ac/dc. O podrán ahorrarse dos setlists. Así como el Tomaco, el invento en los Simpsons que mezclaba el tomate con el tabaco, pueden crear un híbrido de canciones. Tocar «Welcome to Highway to Hell», «Back in Paradise City» o «You Shook me all Night Sweet Child O’Mine». Quizá la audiencia ni lo note. El oído metalero jamás se ha distinguido por su exquisitez.

Mientras Slash y Johnson riegan el pasto en sus mansiones. A menos que alguno de ellos sea fichado pero ya, uno como vocalista de Van Halen, y el otro como guitarrista de Pantera.

Lo de las bandas hechizas comenzó hace décadas. Pero los primeros que fueron notorios fueron los Stones con su Rock Roll Circus. La etapa más prolífica se dio con el grunge. Temple of the Dog, Mad Season, etc. Pero en el futuro la modalidad ha vuelto. Atoms for Peace, por ejemplo. Lo que demuestra que en el mundo de rock existen muy pocos patrones. Detrás del glamur y el estilo de vida y la fama se esconden muchos Godínez que, como usted amigo que se levanta todos los días a las cinco de la mañana para enfrentarse al tráfico y llegar a tiempo a la oficina, no son dueños de sí mismos.

Nadie, ni siquiera las estrellas de rock, se salva del godinato. Eso incluye a los editores de este pasquín, a sus redactores, y ni se diga el diseñador.

Carlos Velazquez posa para una foto en la 28 Feria Internacional del Libro Guadalajara, Guadalajara, Mexico, Viernes 5 de Diciembre , 2014. ( © FIL/Bernardo De Niz)

Carlos Velazquez posa para una foto en la 28 Feria Internacional del Libro Guadalajara, Guadalajara, Mexico, Viernes 5 de Diciembre , 2014. ( © FIL/Bernardo De Niz)

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