Publicación mensual gratuita de Editorial Sexto Piso
 

Nada puede destruir esta pureza | Luna Miguel

(i)

si miro al cielo gris lleno de gaviotas grises
no puedo hablar de dolor.
he tenido pesadillas con gatos y con dedos.
he soñado que me arrancaba la piel.
las lecturas tristes son imprescindibles
mientras tanto reímos
y estuviste a punto de correrte dentro por qué
no lo hiciste
por qué.
las gaviotas grises. el río.
he escapado para masticar raspas y tragar
sucio vino. escucha, hay forasteros y
gorriones gordos, hay agua dulce
y de pronto
un océano.
¿iremos a la playa? ¿temeremos a los peces de
largas espinas? ¿nos culparán por comerlos
sin piedad en tabernas donde ya no azota la
lluvia?
existen todas esas imágenes porque existen
todos estos latidos.
hace días que no cantan las sirenas.
se estarán sosegando.

(ii)

piensa: naomi ginsberg.
imagina un mundo en el que todas las madres
estuvieran muertas.
¿quién quedaría?
¿las gatas estériles de pelaje tricolor?
¿los hombres de penes arrugados?
¿las palomas recién nacidas?
¿yo?
piensa: una gaviota cagando a cierta altura
—quizá la de una iglesia, o la de una farola
apagada en la noche de oporto— sobre mi
cabeza ahora mojada, viscosa, qué asco,
digo, qué puto asco.
piensa: mi rostro lleno de placer mi vientre
deseando vida y tú no.
tú no.
piensa: que un poeta huérfano no es un poeta
sino un artefacto cargado de pólvora caliente.
ahora me pregunto si los gatos eran más felices
cuando no estábamos.
aquí todo es estéril.
aquí todo está vivo.

Fotografía: Víctor Serri

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