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Nuevas reglas para el beisbol | Hunter S. Thompson

Hola, amigos. Mi nombre es Thompson y no tengo mucho tiempo para esta presentación a toda velocidad, así que comencemos y veamos hasta dónde podemos llegar… Mi labor es idear un conjunto nuevo de reglas y conceptos para acortar el tiempo que toma jugar un partido de beisbol de grandes ligas, o de cualquier otro tipo.

Se trata de una enorme responsabilidad y soy muy consciente de la angustia y ácidos pleitos que se producen cuando alguien trata de modificar el pasatiempo nacional de Estados Unidos… Pero es una cuestión necesaria, y si no lo hago yo, alguien más lo hará. Así que aquí va mi plan.

Eliminar al pitcher: Esto ahorrará al menos una hora de la duración de los partidos, que ahora promedian 3 horas con cuarenta y dos minutos. Hubo un juego de la serie mundial que duró 5 horas con veinte minutos, lo cual resulta inaceptable para todo el mundo, excepto para los pitchers. Así es… Por lo tanto eliminaremos al pitcher y nadie habrá de extrañarlo. Como colectivo, los pitchers son unos cerdos mimados que ganan demasiado dinero y no afectan al juego más que para hacerlo interminable y eliminar toda la acción.

Limitar los juegos a un máximo de tres horas: Como el futbol americano, el basquetbol y el hockey, el juego de beisbol terminará luego de un tiempo fijo. El marcador, en ese momento, será el definitivo, basado en la acumulación de bases totales obtenidas en 3 horas.

Todos los jugadores pueden correr a la base que quieran (pero no hacia atrás): Podrán ir de primera a tercera, de segunda a home, etc. Y como no habrá pitcher en el juego, este correr frenético por todo el infield será posible y tentador.

Por cierto, todo el pitcheo será realizado por una máquina de pitchear bien aceitada que emergerá en el montículo para lanzar una pitcheada comandada por control remoto a los bateadores, y después la máquina volverá a desaparecer para despejar el infield a los corredores. Si, por ejemplo, algún bateador conecta un home run con las bases llenas, su equipo anotará un total de 16 bases (o 16 puntos). Pero si en una entrada corren 3 bases para arriba y tres para abajo, ese equipo anotará un total de cero puntos.

Piensen en marcadores como 22-5, tal vez, o 98-55. Sí, señor, tendremos marcadores muy abultados y acción vertiginosa durante tres horas completas.

Los héroes del juego serán los catchers, no los pitchers. El catcher dominará el juego y será el jugador mejor pagado… Ante la ausencia de pitcher y sin montículo que rompa el ritmo del juego, los corredores que estén en las bases arrancarán en cuanto escuchen el crujir del bat, y será la tarea del catcher bloquearlos o sorprenderlos en alguna base con un disparo, cuando le sea posible. Para ello necesitarán ser ágiles de pies y será imperativo que tengan un brazo como una bazuka… Ya no tendremos que soportar toda esa mierda del bullpen y los managers que se rascan la cabeza frente a las cámaras de televisión durante horas, ya no veremos los rutinarios lanzamientos del pitcher a primera base, ya no veremos las señales con las manos y los agonizantes close-ups que muestran cómo una pelota que se va de foul golpea el techo del estadio.

No, la base por bolas quedará eliminada. Cada bateador tendrá cinco «pitcheadas» del robot —sólo cinco— y si no logra conectar alguna, estará eliminado… Y el catcher podrá controlar la caída de una curva o la velocidad a la que desee que lance la máquina. Y la máquina lo obedecerá. Esas malditas máquinas de pitcheo pueden tirar un slider perfecto a 98 millas por hora cinco veces seguidas, sin problemas. Pueden tirar impredecibles bolas de nudillos y curvas de media luna, todo dependiendo de lo que quiera pedir el catcher en su unidad de control remoto. Incluso puede pedir que un bateador sea golpeado en las costillas por una recta de 102 millas por hora, aunque eso le costará a su equipo dos bases, en lugar de una. Con ello se evitará que pretendan golpear a un pobre cubano en las costillas cuando se intenta proteger una ventaja de 31-30.

Muy bien, amigos, es todo por ahora. Ya se me hizo tarde y este texto comienza a alargarse, pero mi idea es bastante sólida, creo, y el beisbol la necesita desesperadamente.

Todo el mundo está de acuerdo en que los juegos de beisbol necesitan acortarse, pero en realidad nadie hace nada al respecto… Y los juegos se prolongan cada vez más. El viejo argumento de que el público representa «carne en las gradas» ya no funciona después de la media noche, cuando las butacas están mayormente vacías y las cadenas de televisión se enfurecen cuando deben devolver dinero a los anunciantes conforme los ratings bajan cada vez más. La lucha libre y el golf están atrayendo mayores audiencias que el beisbol… No he ido a un juego de beisbol en veinte años, y espero nunca tener que acudir a otro. Ni siquiera mis Nuevas Reglas harían que volviera a un parque de pelota, pero soy un Doctor de gran Sabiduría, un hombre profesional, y algunos de mis amigos que están en el negocio me han pedido que me ocupe de este problema, cuestión que he realizado aquí, y esta es mi solución, para bien o para mal.

La próxima primavera ESPN pondrá mis teorías a prueba patrocinando una serie de juegos de beisbol basados en las «Nuevas Reglas», a celebrarse en Nueva York, Chicago, Omaha, y Seattle, entre otros sitios… Los boletos se pondrán a la venta y se contratará a talento deportivo de primer nivel. El éxito o fracaso de estos juegos determinará la suerte del beisbol en Estados Unidos.

Los puristas se quejarán y llorarán, pero, ¿y qué importa? Los puristas siempre se quejan y lloran. A eso se dedican. Res Ipsa Loquitur.

6 de noviembre del 2000

Traducción de Eduardo Rabasa

Copyright © The Estate of Hunter S. Thompson

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