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Numerosos testigos avistan a Javier Duarte atendiendo como dependiente Oxxos en varios puntos de la república

SEXTO PISO TIMES

Noticias que de tan falsas… podrían ser verdaderas

«Todo el mundo es inocente hasta que se le demuestre lo contrario», señaló Femsa en un
escueto y enigmático comunicado.

Hay que ver para creer. Al más puro estilo de «La carta robada» de Edgar Allan Poe, numerosos testigos se han comunicado con la redacción de Sexto Piso Times para confirmar que han avistado al prófugo de la justicia Javier Duarte, escondiéndose del largo brazo de la ley nada menos que disfrazado de dependiente de diversos Oxxos
situados estratégicamente por toda la república mexicana, de manera que con su trabajo itinerante en el lugar menos pensado, no pueda jamás ser encontrado por las autoridades que tan diligentemente lo han perseguido.

Seguramente nuestros lectores recordarán su frase célebre cuando, al ser cuestionado sobre el asesinato y desaparición de periodistas en el estado que gobernaba, respondió que en Veracruz los únicos delitos eran los robos de Frutsis y Gansitos en los Oxxos de la localidad. Desde ese entonces, supimos a partir de una exhaustiva investigación, contactó a los altos mandos de Femsa para acordar la maniobra, en el entonces improbable caso de que su impúdico
saqueo a las arcas del estado terminara por acarrearle problemas legales. Después de mucho sopesarlo, el consorcio decidió acceder a la propuesta, en primer lugar para no caer de la gracia del gobierno priísta que rige a nuestra nación, pero también amparados en ingeniosas estrategias de marketing, beneficios y seguridad, para asegurar que los Oxxos se beneficien de contar entre sus filas con un elemento como Javier Duarte de Ochoa.

Por el lado del marketing, las ganancias del acuerdo son muy simples: para minimizar el riesgo de ser descubierto, el otrora gobernador vive literalmente en los Oxxos, durmiendo tras la caja registradora en un sleeping bag dispuesto sobre una colchoneta, y aseándose cada mañana en los minúsculos baños con los que se hallan dotadas las distintas sucursales. De lo anterior se desprende la necesidad de alimentarse de los productos de la propia tienda, con lo cual no sólo hace publicidad involuntaria frente a los clientes que ya se encuentran en los establecimientos, sino que en lugar de pagársele un salario se le va descontando el monto de los distintos productos que consume a lo largo del día. Se supo también que los abogados de Femsa decidieron protegerse contra cualquier tipo de maniobra turbia asegurándose de que les entregara en garantía las escrituras de una de las 30 propiedades que recientemente le han sido descubiertas en Miami, con lo cual si Duarte decidiera nuevamente poner pies en polvorosa, la mansión pasaría inmediatamente a ser propiedad del consorcio empresarial.

En cuanto a la seguridad, es bien sabido que no hay como un ladrón para conocer las mañas de otro, por lo que al parecer han bajado sustancialmente los robos en los establecimientos atendidos por Duarte. Irónicamente, en un inesperado giro freudiano dentro de toda esta saga, nos comentan fuentes anónimas que precisamente se han reducido los hurtos tanto de Frutsis como de Gansitos. ¡Vaya giros que suele ofrecer el destino!

Sin embargo, como en ninguna historia todo puede ser miel sobre hojuelas, supimos también que por desgracia se ha presentado un inesperado inconveniente. Como ya se mencionó, la maniobra en cuestión fue planeada con mucha antelación, motivo por el cual se mandaron a hacer los uniformes talla extra doble grande que Javier Duarte necesitaría para poder camuflarse adecuadamente como dependiente de Oxxo. Sin embargo, lo que nadie previó es que ante las presiones a las que se vio sometido dado lo anunciado de su inminente caída, mismas que lo llevaron a perder peso de una manera que haría las delicias de cualquier publicista de Weight Watchers, en la actualidad los uniformes le quedan más bien como ropones, asunto que ha desatado las suspicacias de más de un policía local, que ha tenido que ser sobornado con Coca-Colas y otros productos de su gusto, a cambio de que no realicen futuras indagaciones. De todas maneras, nos comentan, cada episodio de estos es el banderazo necesario para que el dependiente más acaudalado de toda la empresa sea rápidamente reubicado en una sucursal situada a miles de kilómetros de distancia, para evitarles inconvenientes potenciales a todas las partes involucradas.

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