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Por qué le perdí el respeto a Metallica

El día que vi llorar a Lars Ulrich en el documental Some Kind of Monster murió una parte de mí. No era necesario. Maldito ocaso de los ídolos. Charly García golpea periodistas, se tira de un noveno piso hacia una piscina, entra y sale del psiquiátrico, y Metallica protagoniza una telenovela sobre lo duro que es administrar su inmensa fortuna y la marca registrada que es su nombre. Pinches rockstars, ya no los hacen como antes.

Cuando Metallica le declaró la guerra a Napster fijaron su postura: dejan claro que ellos estaban de parte del dinero. Y que la banda a la que considerabas sagrada se comporte de manera mercenaria es profundamente desalentador. Sentí deseos de retroceder el tiempo y advertirle a Milton que no se suicidara. Que no valía la pena. Fuimos compañeros en la primaria. Metallica era su vida. En 1993 la banda vino a México y la madre de Milton le prohibió asistir al concierto. Se ahorcó. Tenía quince años. Así de significativas son las bandas en la vida de nosotros los mortales. Milton era un suicida en potencia, pero si no se quitó la vida antes fue porque Metallica le daba razones para vivir.

Después de la salida del Black Album todos los discos de Metallica han sido pésimos. Pero quizá ningún tan atroz como Hardwired… to Self-Destruct. Siempre se repite la historia con sus seguidores. Por eso «oído de metalero» es uno de los peores insultos que existe. Se vitorea que la banda por fin ha sacado un disco a la altura de su leyenda, pero conforme transcurre el tiempo los fuegos artificiales se apagan. Y el gran regreso se convierte en un disco aceptable, luego en uno malo y al final en uno totalmente prescindible. Death Magnetic es el ejemplo más escandaloso de la desesperación de Metallica por recobrar credibilidad. Un álbum que busca recuperar el sonido de …And Justice for All.

El mejor disco de Metallica de los últimos veinticinco años es Lulu, grabado junto a Lou Reed. Pero resultó demasiado refinado para el oído del metalero promedio. Hay que reconocer que tuvieron los güevos para salir de la zona de confort. Ojalá que con el tiempo este disco sea revalorado. Metallica no es una banda de virtuosos. Y qué mal baterista es Lars. No perdió oportunidad de refrendarlo en los Premios Grammy. Tantos años en los escenarios y se equivoca cuando Lady Gaga se le cuelga. Metallica siempre ha sido un grupo en lucha contra sus propias limitaciones, pero ahora se comportan como una banda de covers.

Para mí, Metallica era una banda sin alma a la que se la tragó el mainstream, pero lo que me hizo perderles el respeto fue su aparición con Jimmy Falon interpretando «Enter Sandman» con instrumentos de juguete. Pinches payasos. No es que la banda no pueda tener accesos de humor, pero convirtieron a Metallica en un chiste. Verlos hacer el ridículo me hizo pensar en voz alta: por qué cuando se murió Cliff no se murieron todos. ¿Para eso expulsaron a Jason Newsted?

Qué lástima debe sentir por ellos Robert Trujillo. Es un músico superior a cualquiera de los integrantes. Y por la manera en que lo contrataron, estilo American Idol, cómo no van a caer gordos. Le dieron un cheque por un millón. Lo compraron como a un pedazo de carne.

El primer disco que tuve en la vida fue Kill ‘Em All. En vinyl. Hablo como fan. Arrepentido, pero fan. Y formo parte de esa hueste que va a ir al Foro Sol y al terminar Iggy Pop vamos a abandonar el recinto. Metallica se ha convertido en un puto circo. Su decisión de buscar teloneros mexicanos es cagante. No porque los grupos locales no merezcan la oportunidad, es por el método de selección. Han desatado un show mediático que en nada comulga con los preceptos del heavy metal. Y qué mamada es esa de que Iggy Pop sea el invitado especial. Debería ser al revés. Ya quisiera Metallica un disco con la calidad de Post Pop Depression.

Pero lo que me hizo abandonar toda esperanza definitivamente fue el dueto con Lady Gaga. Lo último que le faltaba a la banda era meterse en la agenda rosa. Así fue como Metallica terminó por sepultar al metal.

Carlos Velazquez posa para una foto en la 28 Feria Internacional del Libro Guadalajara, Guadalajara, Mexico, Viernes 5 de Diciembre , 2014. ( © FIL/Bernardo De Niz)

Carlos Velazquez posa para una foto en la 28 Feria Internacional del Libro Guadalajara, Guadalajara, Mexico, Viernes 5 de Diciembre , 2014. ( © FIL/Bernardo De Niz)

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