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Revolución anacrónica y futurista | Raymond Aron

Lo que probablemente resulte más original en la revolución de mayo es la parte que en ella ha tomado cierta burguesía. En la universidad, los elementos más activos eran revolucionarios venidos del distrito XVI,1 o asistentes, o profesores asistentes, pequeña burguesía; en las empresas industriales a menudo son los directivos los que se sienten en una posición que no les corresponde, rodeados de obreros que reivindican un aumento de los salarios y una dirección que no los asocia a la gestión. Ahí percibo una reivindicación cargada de significación auténtica, que nada tiene que ver con la comuna estudiantil y que constituye, me atrevería a decir, el contenido moderno de la revuelta aparentemente libertaria. Participación y asociación son palabras que no significan nada, sin embargo, la descentralización del poder de decisión, la circulación de la información, el sentimiento de responsabilidad dado al mayor número que sea posible de aquellos que colaboran en la empresa, forman parte de la modernización humana de la economía. A lo largo del mes de mayo, los acontecimientos han favorecido la confusión entre el anarcosindicalismo o la autogestión, utopía del siglo XIX, y la flexibilización de las organizaciones, exigencia conjunta de la racionalidad y de la humanización de la sociedad industrial. Esta revolución ha sido al mismo tiempo anacrónica y futurista: anacrónica en el sueño de la Comuna de París, de «la fábrica para los trabajadores», o del poder estudiantil; futurista, a pesar del lenguaje utópico, en la medida en que se dirige contra la esclerosis de las estructuras organizacionales, contra el autoritarismo, que no se pretende fundado sobre el saber o la competencia, sino sobre el derecho incondicional e injustificado. No sé si me estoy expresando claramente: los acontecimientos de mayo, como todos los movimientos históricos, acarrean la unificación de lo peor con lo mejor, la utopía y su realización ilusoria con reivindicaciones válidas, expresadas en una lengua confusa. De ahí la contradicción de los juicios afirmados por hombres que tienen la misma honestidad.

Traducción de Hero Suárez

1 Ndt.: Distrito parisino conocido por albergar a las poblaciones más adineradas de la capital francesa.
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