Publicación mensual gratuita de Editorial Sexto Piso

Surround Me: A Song Cycle for the City of London (2010-2011) de la artista sonora Susan Philipsz, es una invitación a pensar y sentir de otro modo la ciudad. La propuesta de Philipsz se centra en la city de Londres y transcurre en seis localizaciones que se emplazan en torno al Banco de Inglaterra y a lo largo de los Bancos del Támesis. En esos años, cada día se desplazaban a este distrito financiero de Londres unas cuatrocientos mil personas para acudir a su lugar de trabajo, pero allí sólo residían unas ocho mil.

El fragor de la vida financiera hace de la city un hervidero de gente de lunes a viernes pero, cuando llega el fin de semana, se impone el silencio. Philipsz toma como punto de partida este silencio que afecta tanto al nivel sonoro de la city como a la percepción de esos edificios en los que, en los días laborables, se agita la vida económica de una gran parte del mundo.

El silencio de la city es el envés de la circulación de las gentes y del dinero. Este silencio da cuenta del sortilegio que paraliza a los trabajadores en sus hogares impidiéndoles el acceso a su vida laboral. Es el sortilegio llamado fin de semana, cada vez más difícil de cumplir pues, aunque la circulación física se haya detenido, la tecnología sin hilos permite que otra circulación se mantenga. Desde sus hogares o los lugares elegidos para el fin semana —siempre bien conectados—, la circulación de la información financiera podrá seguir fluyendo aunque en la city prevalezca el silencio.

La propuesta de Philipsz para experimentar este silencio toma como eje los sonidos que se entonaban en la ciudad durante los siglos xvi y xvii, justo antes de la construcción del Banco de Inglaterra o del puente de Londres. En esa época, los comerciantes gritaban sus mercancías y modulaban sus gritos para poder distinguirse entre ellos, creando así una polifonía sonora propia de la ciudad. Compositores como John Dowland y Thomas Ravenscroft se inspiraron en estos gritos para componer sus obras. Con estas composiciones de la época isabelina y jacobina, Philipsz decide crear un ciclo de canciones que conduzcan a la gente a través de este barrio financiero. La artista se graba cantando, sin acompañamiento, y sitúa cada pieza en un lugar con el que pueda relacionarse de modo particular. Una de las piezas, The Silver Swan de Orlando Gibbons, la emplaza en Tokenhouse Yard con un altavoz dirigido hacia el Banco de Inglaterra. La última línea de este madrigal, escrito a finales del reinado de Isabel I, suele interpretarse como el ocaso de la tradición musical isabelina. Cantado a capella en el silencio de la city, en plena crisis financiera, este madrigal adquiere sin duda otro significado.

No han sido los gritos de los ejecutivos y directivos financieros, sino esa voz que trae los ecos de otros tiempos, la que deja sentir que el silencio de la city en un fin de semana tiene todavía mucho que contar.

Carmen Pardo

Carmen Pardo es doctora en Filosofía por la Universidad de Barcelona y ha sido investigadora residente postdoctoral en la unidad IRCAM-CNRS de París. Actualmente es profesora de Historia de la Música en la Universidad de Girona y forma parte del profesorado del máster en Arte Sonoro de la Universidad de Barcelona.

Written by
No comments

LEAVE A COMMENT

*