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The Ramones and the birth of punk

El museo del Grammy en Los Ángeles es un sitio alucinante. Sus exposiciones permanentes te vuelan la cabeza. Un elevador te deposita en el último piso. Comienza entonces el descenso por varias décadas de la historia del rock. Una visita no alcanza para escrutar toda la memorabilia envitrinada. Te salen al paso objetos entrañables, como la chaqueta roja que porta Michael Jackson en el video de «Thriller». Para celebrar los cuarenta años del punk, del 16 de septiembre del 2016 al 28 de febrero de 2017, la sala dos exhibió una muestra dedicada enteramente a los Ramones.

El recibimiento a la exposición era un escenario desastrado, con instrumentos de la banda. Amplificadores Marshall, guitarras y una batería de Marky Ramone con un sticker del Pájaro Loco. La sensación que te producen estos objetos es la misma que experimentas al ingresar a un museo a observar huesos de dinosaurios. La columna vertebral consistía en cinco vitrinas. La primera: «El nacimiento del punk», albergaba las pertenecías de los Ramones cuando todavía no eran los Ramones. Las calificaciones de Joey durante su paso por la Forest Hills High School, por ejemplo.
La segunda correspondía a «Ropa e instrumentos». Con unos tenis estilo Converse pero marca Adidas de Marky Ramone y una de las primeras guitarras de Johnny, una chaqueta de cuero, una playera y portadas de la mítica revista Punk. La tercera, «Tour», ostentaba las hojas con los requerimientos de catering de la banda. Galones de leche, cajas de Heineken, papas fritas. Y la lista de lo que necesitaban para el house y los monitores. Para crear el ruido que cambió la historia.

En la cuarta vitrina, «Merchandising», se distinguía la marca Ramone, diseñada por Arturo Vega. Con una pantalla para serigrafiar usada. Playeras y portadas de discos. Con la mítica foto de End of the Century con los Ramones con la chaqueta de cuero. La portada que no pudo ser por los caprichos de Phil Spector. La última vitrina era un homenaje a la banda. «Legado», la influencia de los Ramones en el mundo, como su aparición en los Simpson, con un dibujo original de la banda hecho por Matt Groening. Las cinco vitrinas albergaban las joyas de la corona de los Ramones. La historia que no vas a leer en los libros. Que fue reunida por primera vez en cuatro décadas. Todo un acontecimiento. Una colección que ha cobrado casi la misma importancia que la colección de objetos personales de los Ramones. Como las tarjetas de beisbol de Johnny o las entradas a todos los conciertos a los que acudió o las armas nazis de Dee Dee. Quedan para otra muestra, sin duda. Lo que sí está presente son algunas de las libretas de Johnny con sus apuntes, era un obsesivo de las listas.

La mitad de una pared está reservada para carteles sobre tocadas de la banda. En la que sobresalían varios con diseños de máscaras de lucha libre. Y un poster promocional de la película Rock ‘n’ Roll High School. La parte restante tenía una foto de cada uno de los cinco integrantes principales acompañados de una semblanza. La pared opuesta sostiene una serie de fotografías con algunos personajes del género, como Iggy Pop. Y la pared del fondo exhibe los cuadros de Shepard Fairey de cada uno de los integrantes de la banda. Un mapa, sobre la presencia de los Ramones en Nueva York, desde su natal Queens, pasando por los lugares donde tocaron y vivieron completa el panorama de su existencia. Destaca la portada del primer disco ocupando toda una pared, con unos Ramones gigantes observando desde lo alto.

La muestra no está exenta de humor. Una serie de mezcladores con «I Wanna be Sedated» están dispuestos para la diversión. Puedes escuchar cada uno de los instrumentos de la canción por separado y crear tu propia mezcla. También hay un cuarto pequeño con un karaoke. Cantas sobre una pista y te puedes llevar tu interpretación en un CD. Tres pantallas transmiten videos intermitentemente. En uno aparece Linda Ramone, ex esposa de Johnny, hablando sobre la figura de su marido. En el siguiente se transmite un concierto
de los Ramones. Y, en el último, músicos de las siguientes generaciones hablan sobre la influencia que tuvieron los Ramones sobre ellos.

Observar los objetos de la muestra era un experiencia extrasensorial. Casi podías oler el sudor, escuchar las peleas, oler la sangre, sentir todo lo que tuvo que atravesar esa banda para llegar a donde llegaron. Una experiencia invaluable para un fan de los Ramones. Era como si la Rickenbacker de Johnny respirara. Después de mirar la chaqueta de los Simpsons con un Homero bordado y el nombre de Johnny te daban lo mismo los souvenirs de la tienda del museo.

La exposición era exhaustiva pero no eterna (conociendo la manía obsesiva de los Ramones, seguro atesoran memorabilia para llenar quince o veinte museos del Grammy). Una vez que la terminabas de ver no querías marcharte. Te entraban deseos de verla otra vez. De quedarte incluso toda la tarde junto a aquellos objetos. Te quieres quedar a vivir ahí.

Carlos Velazquez posa para una foto en la 28 Feria Internacional del Libro Guadalajara, Guadalajara, Mexico, Viernes 5 de Diciembre , 2014. ( © FIL/Bernardo De Niz)

Carlos Velazquez posa para una foto en la 28 Feria Internacional del Libro Guadalajara, Guadalajara, Mexico, Viernes 5 de Diciembre , 2014. ( © FIL/Bernardo De Niz)

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