Recomendación de los editores

Olas en contraste

Yasnaya Elena A. Gil

Sobre Tsunami 2

Algo se mueve dentro del océano, pueden ser las placas tectónicas que lo subyacen y provocan un terremoto marino, puede ser una erupción, un gran deslizamiento del lecho marino, pero en todo caso se trata de un tremor potente que se expande y crea grandes ondas en los océanos, tsunamis que pueden cubrir con un significado distinto lo que antes estaba seco. Para provocar un tsunami se necesita de un movimiento potente o de múltiples movimientos que agiten con suficiente fuerza la superficie del mar. Al igual que sucedió con Tsunami, el libro antologado también por Gabriela Jauregui y publicado en 2018 por Sexto Piso, detrás de Tsunami 2 se encuentra el terremoto provocado por las denuncias de cientos de mujeres en torno a #MetooMx, las manifestaciones por la violencia feminicida, las pintas en los monumentos, la despenalización del aborto en Oaxaca, los encuentros internacionales de las mujeres que luchan en territorio zapatista y las luchas comunitarias de las mujeres indígenas que, lejos de las metrópolis, sacuden el lecho marino de las estructuras ideológicas. La pandemia del Covid-19, que nos da contexto como lectoras de este libro, no ha puesto dique a este tsunami, más bien le ha dado nuevas dimensiones en donde las violencias, y también las luchas, se enfrentan a las estructuras colonialistas, capitalistas y patriarcales que tan cruelmente ha desnudado el virus.

Todos estos movimientos, en sus características y devenires propios, se pueden ver a través de esta gran ola de ideas; ésta es una de las características de la antología que más se aprecian: el contraste entre un texto y otro da cuenta de los distintos acercamientos desde el feminismo —y desde otros contextos— a la lucha de las mujeres por subvertir el orden de las estructuras patriarcales. El libro refleja un continuo de movimientos y resistencias que cuestionan y discuten incluso cuál debe ser el horizonte de lucha del feminismo.

La variedad de los textos de mujeres escritoras desde distintos contextos y experiencias impide que Tsunami 2 se convierta en un manual monolítico; el contraste en la voz y las ideas que va de un texto a otro hace de la lectura un gozoso, pero a veces incluso angustiante, viaje de cuestionamientos. El contraste entre los textos no nos permite dar tregua a la reflexión; las ideas de un texto hallan continuamente réplicas o correspondencias en el texto de las otras, lo cual da la insistente sensación de que el libro constituye un conjunto orgánico que se ancla en su propia multiplicidad e incluso en la contradicción.

Las escritoras que forman este segundo tsunami, como sucedió con el primero, tienen distintas edades y viven en diferentes geografías; las estructuras de los textos van desde la poesía, el ensayo narrativo y otras formas más experimentales. Marina Azahua explora, a través de la figura de Casandra, el silenciamiento que se ha hecho de las denuncias sobre la violencia feminicida; a pesar de repetir una y otra vez «nos están matando», la respuesta ha sido a menudo el silencio, porque la capacidad de poder advertir que la violencia sucederá de nuevo fue castigada con el descrédito; por fortuna, el texto de Marina se erige como un conjuro contra esa maldición. Lydia Cacho hace un viaje a su adolescencia en busca de los momentos que le enseñaron que inocular el miedo paralizante es uno de los mecanismos de sometimiento más potentes del sistema patriarcal y cómo la escritura, desde temprana edad, guía un viaje para explorar respuestas que desarticulen el terror propio y el de otras mujeres y niñas con las que se encontrará después. Dahlia de la Cerda cuestiona la idea del cuarto propio y con él cuestiona también a todo aquel feminismo que sólo tiene como único horizonte de lucha el combate a la estructura patriarcal y no cuestiona otros sistemas que ordenan las opresiones en interacción compleja; ella, al igual que las mujeres de las que habla en su texto y para las cuales lo ha escrito, viven y existen desde el zulo, un «agujero, un escondite o un recinto clandestino», un concepto complejo que toma de Iztiar Ziga y lo explora como lugar de enunciación y reflexión. Desde el zulo, Dahlia analiza el feminismo en el contexto de las opresiones de raza y clase. Diana del Ángel regresa a la huelga de 1999 en la Universidad Nacional Autónoma de México para reflexionar desde ese movimiento las contradicciones de los procesos que se autonombran revolucionarios pero que dejan intactas las opresiones de género; ante eso Diana propone retomar la idea de «hacernos casita» entre las mujeres para crear espacios seguros desde los cuales plantear una revolución de naturaleza antipatriarcal. Lia García abre un relato en tránsito como una mujer trans’ afrodescendiente; el proceso por el que se forman las perlas que su abuela recolectaba en el mar de Puerto Ángel le sirve de guía para hablar de la situación de las mujeres trans’, de la violencia que arrebata sus vidas pero también de la esperanza, de la creación de espacios pedagógicos en donde transformar la «violencia en resiliencia». Valeria Luiselli crea un tejido específicamente escrito para ser leído en voz alta; alrededor de una mesa y en compañía de mujeres, las distintas voces del coro, del semicoro, de la madre, la hija, las sobrinas y la hermana exploran en concierto una historia de la extracción de los minerales del cuerpo de la tierra y las contradicciones de colocarlos como metales en forma de DIU en el cuerpo de las mujeres. Desde tierras zapotecas, Fernanda Latani M. Bravo va cosiendo las heridas que el sismo del 7 de septiembre de 2017 abrió en el Istmo de Oaxaca con su propio tránsito como geógrafa, feminista y zapoteca, con la compleja relación con su madre como marco. Desde la sierra Juárez en Oaxaca, sierra también zapoteca, Luna Marán reflexiona, en dos registros de texto, sobre las implicaciones y contradicciones de vivir como una mujer en estructuras comunales, y va tejiendo la manera en que las decisiones aparentemente individuales como la maternidad repercuten sobre el funcionamiento comunitario y el cuidado del territorio. Sylvia Marcos, desde el acompañamiento que ha hecho al movimiento de las mujeres indígenas desde hace muchos años, sopesa y enmarca la potencia teórica y práctica de los aportes de las mujeres zapatistas, a las que llama compas, desde el Primer Encuentro de las Mujeres que Luchan, pasando por la fuerza de las mujeres durante el recorrido de la vocera Marichuy y otros momentos clave en los que la voz y las ideas de las zapatistas han planteado estrategias y acercamientos que se acercan o contrastan con el feminismo de tradición occidental. Ytzel Maya escribe sobre ese territorio tan importante en las distintas luchas de las mujeres: el cuerpo, el cuerpo como un espacio atravesado por distintas narrativas en contraste, como un espacio que se habita y se significa, como un territorio por el que se lucha. Brenda Navarro construye diatribas —poemas— que cuestionan, sin nombrarla, la idea de sororidad, y la replantean más bien como una alianza orgánica que puede sostener la vida en medio del conflicto y las diferencias. El texto final, el de Jumko Ogata, analiza las narraciones que atraviesan su primer encuentro con un feminismo con el que no se identifica porque sus significados son otros para una mujer afrojaponesa y chicana de Veracruz con un complejo haz de identidades.

Como puede leerse, las palabras de este Tsunami 2 no están provocadas por un deslizamiento en particular, por un sólo resquebrajamiento en la placa tectónica de la realidad, sino por una suma de quiebres, de sismos que juntos y a veces por el choque que genera su oposición impactan en la superficie y crean esta ola gigante que golpea fuerte y genera más preguntas. Tsunami 2 revela las luchas de las mujeres, entre ellas el feminismo, como movimientos amplios, diversos y contrastantes.

Tsunami 2

Edición y prólogo de Gabriela Jauregui

Sexto Piso Realidades

2020 · 240 páginas

978-60-78619-44-3